Fuerzas espirituales

Loading

Por Arnold Enns

Cuando se despertó Sansón pensó: «Haré como antes y enseguida me liberaré»; pero no se daba cuenta de que el Señor lo había abandonado” Jueces 16:20 

Sansón tenía todo a su favor, buena apariencia, grandes habilidades y éxitos en su trabajo. Pero Sansón era un debilucho espiritual, pues eligió un estilo de vida que le quitó su fuerza espiritual.

Si no tenemos cuidado en cómo nos conducimos también perderemos fuerzas espirituales. Hay tres actitudes que llevaron a la caída de Sansón. La buena noticia es que la Biblia nos da una solución también para cada actitud.

Descuido: La asombrosa fuerza de Sansón fue un regalo de Dios debido a un compromiso de santidad que él hizo con el Señor. Pero Sansón “coqueteó” con el pecado, se descuidó y le costó todo. En 1 Pedro 1:15 dice “Más bien, sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó”.

Sabes, coqueteamos con el pecado cuando ignoramos los hábitos espirituales que aseguran que nos mantengamos fuertes espiritualmente. Descuidar la lectura de la Biblia, dejar de orar y congregarse nos quita la fuerza espiritual.

Resentimiento: Sansón vivió toda su vida en un estado continuo de desilusión, ira y resentimiento y se volvió amargado. El resentimiento siempre te duele más que a la otra persona. En Proverbios 25:28 dice “Como ciudad sin defensa y sin murallas es quien no sabe dominarse”.

Eso fue cierto para Sansón, y es cierto para nosotros también. Necesitamos controlar nuestras reacciones y no permitir que el resentimiento nos gobierne.

Autocomplacencia: Sansón seguía sus emociones y hacía lo que le parecía placentero. Las relaciones poco saludables con las mujeres fueron su mayor debilidad. Si nos volvemos autocomplacientes en cualquier área de la vida nos puede suceder lo mismo. En Proverbios 1:32 dice “Porque el desvío de los simples los matará, y la complacencia de los necios los destruirá”.

Podrían ser tus finanzas, tu tiempo, tu entretenimiento, etc. Cada uno fuera de control debilitará tu fuerza espiritual. Echa un vistazo a tu vida y observa si hay algún área en el que estás cediendo a tus deseos con rienda suelta.