Hablemos de la pobreza en Cartagena

Loading

Por: Xamara Guerrero

Mientras que en 2022 la pobreza disminuyó 3% en todo el país, en Cartagena aumento 1,1% respecto al año 2021. Son las cifras que ha arrojado el DANE en su trabajo de monitorear este indicador importante de desarrollo.

El panorama se complica cuando el Observatorio de Cartagena Cómo Vamos revela que la fuerza de trabajo, es decir, las personas con edad para trabajar que se encuentran ocupadas o buscando trabajo disminuyó en 2022.
En Cartagena nos hemos acostumbrados a vivir entre la pobreza, tanto que para algunos sería imposible o a lo menos una tarea titánica su erradicación. Sin embargo, en tiempos de elecciones como los actuales pululan las promesas para salir de pobres pero el tiempo nos sigue demostrando que las cosas no cambian.

La cuenta de cobro se le sigue pasando a las administraciones de turno por sus planes fallidos o ausentes para combatir el desempleo, la informalidad o para intervenir adecuadamente los determinantes de las necesidades básicas.

La pobreza no llega sola: sus acompañantes son la desigualdad, la educación precaria, la inseguridad y la exclusión. Su gran estela es la inmensa vulnerabilidad a la desnutrición, mayor enfermedad y otros problemas que involucran la violencia dentro y fuera de cada hogar.

La tasa de pobreza en Cartagena se encuentra en 43,6%, lo que equivale a 454.000 habitantes de la capital de Bolívar que no disponen de los $427.677 mensuales para cubrir necesidades básicas como alimentación y vivienda entre otras.

Conocida esta problemática, le corresponde a cada ciudadano que elige a los gobernantes de Cartagena que lo haga con responsabilidad y sentido de pertenencia, para que la nueva administración local, Alcaldía y Concejo, sea la más idonea, preparada y transparente, que cumpla con el perfil adecuado para trabajar con la finalidad de aumentar las oportunidades laborales, capacitar mejor la fuerza laboral, disminuir la brecha que persiste en el mercado laboral entre hombres y mujeres, establecer una política seria generadora de empleos, fortalecer la educación, el autocuidado y la conciencia ciudadana.

El otro paso importante también le corresponde a ese grueso de la población de Cartagena que se encuentra en edad de trabajar pero que no quiere o no puede participar de la oferta laboral. Si se mejoran las condiciones para que los empleos sean de calidad y bien remunerados, muchos ciudadanos participarán en la productividad de Cartagena, enriqueciendo su calidad de vida al igual que el de sus familias. Ese sería un duro golpe a la pobreza.