Migrante de ocho años está perdiendo la «batalla» a la vida en medio del abandono de las autoridades en Bogotá

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Entró a un centro asistencial con una apendicitis y ahora tiene parálisis de medio cuerpo, no come y no camina.

Definitivamente la buena atención en salud es para la gente de «plata». Esta contundente frase se escucha a diario en los pasillos de las EPS e IPS en Cartagena y el país.
Lo más triste es que las autoridades encargadas del control no hacen nada, no hacen lo que les corresponde cuando se trata de los estratos más bajos.
No es posible que un niño de escasos ocho años de edad entró el 31 de diciembre de 2023 y los dos meses que van de 2024 lleve ocho cirugías.
La triste historia de este pequeño migrante, de origen venezolano, comenzó al ingresar al Hospital Simón Bolívar, en Bogotá, con apendicitis.
«Hoy mi hijo no camina, no habla. Le dio un ACV y los médicos quieren seguir operándolo», denunció la madre, quien no deja de señalar que en el caso de su hijo ha brillado la negligencia médica.
A esto se suma que han pedido apoyo a las entidades como la Defensoría del Pueblo y en pocas palabras lo único que pudieron gestionar fue adelantar una cita con un abogado de la entidad para que atienda a la madre del menor. Inicialmente la cita estaba para el 9 abril y luego de un gran esfuerzo pudieron cuadrar el encuentro para este 29 de febrero. Al menos algo se logró en este aspecto.
«Hoy le hicieron una gastrotomía para darle comida directamente por el estómago, ya que no quiere comer nada. Es muy triste ver a mi hijo llorar y llorar. Lleva así casi ocho horas, eso me parte el corazón y me angustio por mi hijo que nunca había estado en una situación de estas. Yo lo traje bien y ahora tiene medio cuerpo muerto, tiene parálisis cerebral, todo eso me tiene nerviosa», cuenta la angustiada madre, que no recibe apoyo de ninguna entidad del gobierno capitalino y del gobierno nacional.
La Veeduría en Salud Color Esperanza conoció este caso y desde el mismo momento ha tratado de gestionar toda la ayuda posible.
«Exigimos a las autoridades en la capital del país que brinden todo el apoyo posible a la madre y su pequeño hijo. Se requiere con urgencia saber a ciencia cierta qué tiene, si el menor ingreso con una apendicitis porque está en tan delicado estado de salud», señaló Andrés Ochoa, presidente de la Veeduría en Salud Color Esperanza, con sede principal en Cartagena, y pertenece a la Red Observatorio Nacional de Veedurías con sede en Bogotá.