Paseo de la muerte. La dolorosa historia de la pérdida de una vida

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En tiempos en los que se cree que ya no debe existir el llamado paseo de la muerte en Cartagena, porque la ciudad avanza para beneficio de todos, una estremecedora historia retumba y deja claro que el sistema de salud es infame.

La historia la protagoniza JUAN DAVID HERRERA GALINDO, quien falleció víctima de las heridas que sufrió en un accidente de transito y de la falta de humanidad del sistema hospitalario de Cartagena.

Quien narra la historia es MEIDIS HERRERA, hermana de JUAN DAVID, quien durante el relato aflorannsus lágrimas y un fuerte dolor en su alma por la forma tan inhumana como dejaron morir a su hermano.

Contó que los tripulantes de una ambulancia, vigilantes, médicos y enfermeras de cuatro hospitales acabaron con la vida de JUAN DAVID, quien iba en moto y fue embestido por otra moto.

HERRERA GALINDO tuvo que soportar la negligencia antes de dar su último suspiro. “A mi hermano le hicieron el paseo de la muerte, lo dejaron morir”, escribe su hermana en un extenso texto publicado en Facebook, en el que relata en detalle lo que sucedió en El Espinal a las 11 de la noche aproximadamente cuando regresaba de trabajar el pasado domingo 16 de marzo.

Para contextualizar el hecho, hay que explicar que el accidente ocurrió en el sector El Espinal de la avenida Pedro de Heredia sentido norte-sur, casi frente al Castillo San Felipe.

Tirado en el piso y gritando de dolor JUAN DAVID tuvo que esperar más de 20 minutos a que llegara una ambulancia al lugar del percance, y a la tripulación, que gana por paciente, decidió llevarlo a la CLINICA BARÚ, distante unos 5 kilómetros, donde no fue admitido porque el SOAT no estaba en regla y no podían cobrar lo que ellos acostumbran.

De allí lo llevaron a la CLINICA MADRE BERNARDA, donde ni siquiera lo dejaron entrar. El recorrido de la ambulancia llehó hasta el HOSPITAL UNIVERSITARIO DEL CARIBE, donde tampoco lo atendieron ni siquiera con la EPS, para darle los primeros auxilios.

Como última instancia, el joven fue llevado a la CLINICA CARTAGENA DEL MAR, donde lo ubicaron en una camilla, mientras aumentaba el deterioro hemodinámico. Contó que siempre estuvo consciente quejándose de mucho dolor en el pecho y dificultad respiratoria.

Transcurridas más de 4 horas del accidente, y cuando vieron que los signos vitales de JUAN DAVID comenzaban a fallar, fue que se acercó un médico a tratar de reanimarlo, mientras la sangre se derramaba en el piso, y un neumotórax por trauma torácico acababa con su vida.

Los últimos momentos de JUAN DAVID fueron trágicos y agonizantes. No tenemos actas de no admisión en ninguno de los centros de salud donde le negaron la asistencia médica:

Clínica Barú
Clínica Madre Bernarda
Hospital Universitario del Caribe
Desde el inicio hasta el final, la negligencia estuvo presente sin importar que el final podría ser una tragedia.

Cuando finalmente fue admitido en la Clínica Cartagena del Mar, todavía estaba consciente y hablaba. Gritaba a la persona que lo acompañaba (una amiga de la familia que entró a la fuerza para poder estar con él) que se estaba ahogando, que no podía respirar. Ya en rayos X, le suplicó al encargado: «Mi vale, me estoy ahogando».

Luego, lo trasladaron a un cubículo de reanimación, donde solo le tomaban los signos vitales. Frente a los ojos de Mayra, la amiga de la familia que lo acompañaba, JUAN DAVID comenzó a infartarse.

Antes de colapsar, le repitió varias veces: «Mayra, no puedo respirar, me estoy ahogando». Desesperada, ella gritó a las enfermeras que reían en una esquina: «¡Lo van a dejar morir, se está ahogando!».

Si Mayra no hubiera gritado, y si sus pulsaciones no hubieran caído, nadie se habría inmutado. Yo vi cómo intentaron reanimarlo, pero ya era demasiado tarde. También vi cómo mi tío les gritaba: «¡Lo dejaron morir! ¡¿Por qué no corrieron antes?!»

Justo después de su muerte, lo abandonaron desnudo y todo el personal desapareció. Tal vez temían por su seguridad y huyeron, sintiéndose culpables por lo que sabían que habían hecho. Corrieron a resguardar sus vidas, pero segundos antes fueron indolentes con la de mi hermano.

Ya hemos vivido esta situación antes, con mi padre, y sabemos que el personal médico tiene la obligación ética y moral de informar y acompañar a los familiares en el proceso. No hubo respeto por la dignidad humana, ni en la vida ni en la muerte de mi hermano.

DADIS se pronuncia

El Departamento Administrativo Distrital de Salud (DADIS), inició un proceso de verificación en torno al traslado de un paciente víctima de un accidente de tránsito, que fue objeto de presunta negligencia médica en la Clínica Cartagena del Mar.

El director del DADIS, Rafael Navarro España, informó que, tras conocerse la denuncia realizada por allegados de Juan David Herrera Galindo, personal del Centro Regulador de Urgencias, Emergencias y Desastres (CRUED), se desplazó a las diferentes clínicas donde solicitaron los servicios con el fin de recopilar información sobre el caso, y de esta manera tomar las decisiones que la situación amerite.

“Es importante señalar que las visitas de verificación continuarán y por instrucción a los directores operativos, se busca determinar si hubo fallas en negligencia en el proceso de atención que haya podido contribuir al fallecimiento del paciente”, precisó Navarro España.