Zaragocilla vuelve al Reinado Popular: una danza para no olvidar

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Después de seis años sin representación, el barrio Zaragocilla regresa al Reinado Popular de Cartagena con Valentina López, una joven que lleva más que una corona: trae consigo un proyecto cultural que honra la memoria, la identidad y el poder de la danza como resistencia.


Por primera vez desde 2016, una joven del barrio Zaragocilla vuelve a lucir la banda y la corona. Pero esta vez no viene sola: trae consigo un proyecto cultural que baila al ritmo de la resistencia y la identidad.

Han pasado seis años desde que Zaragocilla tuvo una reina. Seis años de espera silenciosa, de ausencia en las tarimas festivas del Reinado Popular de Cartagena, ese espacio donde los barrios no solo celebran, sino que también se reconocen, se miran y se cuentan. Este 2025, la espera termina. Y el regreso no es cualquiera: Zaragocilla vuelve con fuerza, con memoria, y con un nombre que resuena con orgullo en sus esquinas: Valentina López.

Valentina no es una candidata cualquiera. No llegó al reinado buscando solo la corona, sino con la firme intención de hacer de su participación un acto de sentido. “Vengo a representarlos. Este reinado es una oportunidad para que mi barrio brille desde la cultura, nuestras raíces y nuestra alegría”, dice con esa convicción que nace cuando se habla desde el amor por el lugar que se habita.

Su proyecto cultural lleva por nombre “Danzando sé de dónde vengo y sé de dónde soy”, una propuesta que no solo recupera las danzas tradicionales de Cartagena, sino que las sitúa en el centro de un proceso comunitario real. Agrupaciones por edades, acciones pedagógicas, registro audiovisual del proceso… más que una iniciativa artística, es un acto de resistencia cultural.

En Zaragocilla, la gente recuerda cuando el barrio tenía voz propia en el reinado. Cuando las fiestas eran también motivo para reencontrarse con las raíces. “Desde el 2016 no teníamos reina. Este año volvemos para dejar huella con una propuesta que nace del barrio y es para el barrio”, afirma Valentina, como si cada palabra fuese una semilla sembrada en tierra fértil.

Su propuesta no es solo estética: es política, en el mejor sentido de la palabra. Porque recuperar la danza como lenguaje colectivo es también luchar contra el olvido, contra la marginación. “Bailar es resistir, es recordar, es vivir. Y hoy más que nunca, necesitamos bailar para no olvidar quiénes somos y de dónde venimos”, repite ella, casi como un mantra.

La comunidad se ha volcado en apoyo. La música vuelve a sonar en las esquinas. Las niñas ensayan pasos de danza tradicional. Las madres cosen vestuarios. Los abuelos cuentan historias. Zaragocilla vuelve al reinado, sí, pero lo hace como quien regresa a casa con la frente en alto y el corazón en llamas.

Esta vez, no se trata solo de ganar. Se trata de dejar huella. De que cada paso de baile diga: “Estamos aquí. Siempre estuvimos. Y ahora danzamos para que nadie más nos olvide”.

Porque esta vez, Zaragocilla no solo regresa al Reinado Popular.

Esta vez, hace historia.