Protesta en Cartagena: Policías activos, pensionados y familiares exigen mejoras en el sistema de salud

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A esta hora avanza en Cartagena una manifestación pacífica encabezada por personal retirado y familiares de la Policía Nacional, en compañía de la Asociación de Usuarios de la UPRES Bolívar y veedores ciudadanos.

La jornada, que inició a las 8:00 a.m. desde la Estación de Bomberos del barrio El Bosque, se dirige hacia la sede de la Policía Metropolitana con un mensaje claro: exigir soluciones ante la crisis del Subsistema de Salud de la Policía.

Los manifestantes denuncian un progresivo deterioro en la atención médica, caracterizado por demoras, falta de especialistas y traslados injustificados de pacientes a otras ciudades, a pesar de que Cartagena cuenta con infraestructura hospitalaria adecuada. Esta situación —afirman— pone en riesgo la vida de los usuarios y genera sufrimiento innecesario tanto a los pacientes como a sus familias.

Uno de los principales reclamos es el incumplimiento de una serie de peticiones previamente formuladas. Entre ellas, exigen la remoción del Teniente Coronel Lizarazo, a quien señalan por no brindar soluciones efectivas a la problemática, especialmente en temas relacionados con la salud.

Así mismo, solicitan con urgencia una reunión con el director nacional de Sanidad de la Policía, así como con los comandantes de la Policía en Cartagena y Bolívar, para plantear de manera directa sus preocupaciones y exigir compromisos formales. También piden agilizar la contratación de especialistas médicos en la ciudad, medida que consideran clave para superar la actual crisis.

“Estamos exigiendo una atención médica digna y el respeto a nuestros derechos fundamentales. No podemos seguir permitiendo que nuestros compañeros y sus familias padezcan por negligencia y abandono”, expresó uno de los voceros de la manifestación.

Los organizadores hicieron un llamado a los medios de comunicación y a la opinión pública para que acompañen la jornada y ayuden a visibilizar una situación que, aseguran, afecta profundamente la moral y la calidad de vida de miles de policías y sus seres queridos.