El llanto que alertó al valiente motociclista, quien logró salvarle la vida
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Hallan abandonada a una bebé de 48 horas de nacida. El caso, que logró un final feliz, ocurrió en Montería.
En Montería, Córdoba, una historia de horror y esperanza se tejió en cuestión de minutos. Una recién nacida, de apenas dos días de vida, fue encontrada en un basurero de la calle 30 con carrera 15, envuelta en bolsas plásticas y en estado de vulnerabilidad.

El hallazgo fue posible gracias a la rápida reacción de un joven motociclista, quien escuchó el llanto débil de la menor mientras esperaba a su padre.

Según relató el joven a medios locales, su instinto lo llevó a acercarse al lugar de donde provenían los sonidos. «Yo estaba acompañando a mi papá… me quedé en la esquina esperándolo y escuché un llanto. Al principio no vi nada, pero cuando lo escuché otra vez, noté que una bolsa se movía. Me bajé rápido de la moto y comencé a buscar entre la basura. Al abrir la bolsa, vi a la bebé… me quedé en shock y no supe qué hacer», narró.

La voz de alarma llegó de inmediato a la Policía Metropolitana de Montería. «Hoy hemos rescatado a una recién nacida en el barrio El Edén. Había sido abandonada y, gracias a que la comunidad informó a nuestras patrullas, pudimos actuar rápidamente», indicó el coronel Héctor Ruiz, comandante de Policía Metropolitana.
La dejaron en la basura. Apenas 48 horas de vida. Indefensa. Sola. Llorando entre la mugre.
Recién nacida, sin sentir el calor de su madre ni el abrazo de su padre.
Por Dios… no hay derecho, no hay justificación para esto.
¿Cómo es posible que a una pequeña que apenas llega al mundo ya le toque enfrentar el abandono? Me parte el corazón, porque conozco tantas mujeres que darían todo por tener un hijo en sus brazos… que claman a Dios por esa bendición que no llega.
Y aquí, en cambio, hay una bebé desechada como si su vida no valiera nada.
Esta tarde acompañé este caso. Corrimos a verla, a asegurarnos de que reciba los cuidados que necesita, porque cuando Dios decide que alguien debe vivir, no hay fuerza humana que lo detenga, comentó el alcalde de Montería, Hugo Kerguelén García.
Y ahí estaba Jhoel, un joven… un ángel que Dios puso en el momento y lugar perfecto para hacer el milagro: encontrarla, salvarla y darle la oportunidad de vivir.
Pero este caso también nos grita algo: todos tenemos una responsabilidad individual. No se trata solo de indignarnos, sino de actuar, de alzar la voz, de cuidar, de proteger. La vida de un niño no se negocia, no se abandona, no se desecha.
Gracias a Jhoel, a su mamá por la llamada de emergencia, y a los médicos que hoy la protegen.
Acompañemos con oración esta pequeña vida que merece todo el amor del mundo… y asumamos, cada uno, el compromiso de no ser indiferentes.




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