Silencios que inquietan

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La seguridad en Cartagena atraviesa momentos críticos y la forma en que las autoridades comunican sus acciones resulta, cuanto menos, desconcertante. Mientras algunos casos se convierten en espectáculos mediáticos, otros de igual o mayor gravedad pasan inadvertidos para la opinión pública.

Hace pocos días, la captura de un hombre señalado de agredir a su expareja fue presentada con despliegue total: calificativos, advertencias y cámaras. En contraste, un hecho similar en la zona Norte recibió un tratamiento opaco, sin nombres ni exposición pública. La diferencia no pasó desapercibida y abrió un debate legítimo sobre los criterios de información.

Más preocupante aún es el silencio en torno al atraco a mano armada contra un miembro de la Policía en un concesionario de la ciudad. Versiones extraoficiales hablan de 10 millones de pesos robados y hasta de un arma de fuego sustraída. Sin embargo, al cierre de esta edición, no existe un pronunciamiento oficial claro sobre lo ocurrido.

La ciudadanía tiene derecho a estar informada de manera transparente y equilibrada. El manejo selectivo de la información genera dudas, erosiona la confianza y envía un mensaje equivocado: que no todos los delitos se comunican con la misma seriedad.

La seguridad no se recupera con shows mediáticos ni con silencios estratégicos. Cartagena necesita hechos, prevención real y autoridades que hablen con la misma contundencia en todos los casos.