Entre tamboras, caderas… y listas a Cámara

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Por Jacqueline Perea Blanco

Estamos a mitad de noviembre, ese mes en que Cartagena y Bolívar se desordenan bonito: fiestas, alegría, colores y un vaivén de caderas que ni el más serio puede ignorar. Pero mientras la ciudad goza, la política —que nunca duerme— también se mueve al ritmo de carnavales. Porque sí, mientras unos bailan champeta, otros bailan números, acuerdos y precandidaturas.

El Partido Liberal ya tiene su lista a Cámara más que armada, con moño y todo. Están listos para tirarse al ruedo apenas acaben las fiestas, como quien sale de un bando directo a una encuesta.

El conservadurismo, por su parte, anda con ocho preinscritos, calentando motores y mirando de reojo quién se mete y quién se baja antes de que esto arranque formalmente. Y en la otra esquina, el Centro Democrático sueña con sacar una curul. Podría, claro que sí… pero antes tendrá que conseguir cinco aspirantes más para completar el mínimo de diez. Ya sabemos la fórmula: diez candidatos, mil votos cada uno. Fácil en teoría, complicado en territorio.

Y el Pacto… ¡ay, el Pacto! Ese es el Jolie de las casas políticas bolivarenses: todos quieren la foto, todos prestan votos, todos dicen apoyar “temporalmente”… por ahora. Es el galán de moda en la política local, al que le hacen antesala los mismos que lo criticaban hace dos ciclos.

Mientras tanto, en materia presidencial, ya empiezan los coqueteos. En varios sectores se siente el perfume de la alineación con “el tigre 🐯”, que anda rugiendo fuerte en esta primera fase de seducción política. No lo dicen de frente, pero se les nota en las miradas, en las reuniones discretas y en los silencios que pesan más que un discurso.

PD: Después de los gozosos viene la política… y eso, querido lector, sí que va a ser un desastre.
Prepárese, que esto apenas está empezando.