Rugidos y potencia: El Despertar de los Superdeportivos en las Murallas de Cartagena
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CARTAGENA DE INDIAS, 15 DE MARZO DE 2026 – La calma colonial del Centro Histórico de Cartagena se vio interrumpida este fin de semana por una sinfonía de ingeniería de alto nivel. Más de 25 bestias del asfalto, valoradas en millones de dólares, completaron la ruta «Podium Business Club», transformando las calles de la «Heroica» en una pasarela de potencia, lujo y tecnología disruptiva.



El Duelo del Siglo: Tradición Italiana vs. Disrupción Tecnológica
Aunque las miradas se desviaron inicialmente hacia el brillo clásico de los Ferrari y el diseño atemporal de los Porsche, el verdadero protagonista de la conversación fue el invitado inesperado: el Xiaomi SU7 Ultra.
Este gigante eléctrico, que recientemente sacudió al mundo tras vencer al Ferrari SF90 XX en pruebas de aceleración (logrando el cuarto de milla en apenas 9,3 segundos), hizo su debut en las carreteras colombianas. La presencia de modelos como el SU7 Ultra y el YU7 Max marca un hito: Cartagena no solo recibe autos de colección, sino que se convierte en el puerto de entrada para la tecnología que está reescribiendo el libro de los superdeportivos.
Cifras que Aceleran el Pulso

Más que un Evento, un Motor Económico
La llegada de esta caravana, organizada por Podium Business Club, no es solo un despliegue de vanidad. Representa el posicionamiento de Cartagena como el escenario predilecto para el turismo de experiencias de alto nivel. Residentes y turistas por igual pudieron presenciar de cerca el YU7 Max, el SUV eléctrico más vendido en lo que va de 2026, que promete autonomías de hasta 760 km y una tecnología de cabina inteligente que parece sacada de la ciencia ficción.
«Ver un Ferrari y un Xiaomi de 1,500 caballos compartiendo el mismo asfalto frente a la Torre del Reloj es el resumen perfecto de la Cartagena del 2026: una ciudad que respeta su historia pero que acelera de frente hacia el futuro», comentó uno de los espectadores en el sector de San Pedro Mártir.
Con este evento, la ciudad ratifica que su vitrina es lo suficientemente grande para albergar tanto el rugido de los motores V8 como el silencio ensordecedor de la potencia eléctrica.




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