Reclamo por medicamentos terminó en agresión a funcionario en dispensario de Audifarma en Cartagena
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Un funcionario resultó herido y el presunto agresor fue capturado. La Veeduría en Salud Color Esperanza advierte que este tipo de confrontaciones podrían repetirse si no mejoran las condiciones de atención a los usuarios.
Lo que comenzó como un reclamo por la entrega de unos medicamentos terminó en una situación de violencia en el dispensario de Audifarma ubicado en inmediaciones del Castillo San Felipe, en Cartagena.
De acuerdo con la información conocida, un usuario llegó al establecimiento para reclamar porque, según su versión, los medicamentos que le habían autorizado no estaban siendo entregados de la manera esperada.
La discusión fue subiendo de tono hasta que el hombre habría reaccionado violentamente contra uno de los funcionarios. El trabajador resultó herido y el presunto agresor fue capturado por las autoridades.
La agresión no se justifica. Pero el episodio también vuelve a poner sobre la mesa una problemática que durante meses ha sido denunciada por usuarios y organizaciones de vigilancia en salud: las dificultades para acceder a los medicamentos y la atención que reciben quienes llegan a reclamarlos.
La advertencia de la Veeduría
La Veeduría en Salud Color Esperanza señaló que desde hace meses viene advirtiendo sobre el riesgo de que las constantes dificultades en la atención terminen generando confrontaciones entre usuarios y funcionarios.
Según la veeduría, Audifarma se encuentra entre los dispensarios que mayores dificultades presenta para la atención de usuarios de las EPS, especialmente cuando se presentan inconvenientes relacionados con la entrega de medicamentos.
Uno de los principales puntos de conflicto, según las denuncias recibidas, ocurre cuando un usuario llega a reclamar un medicamento y se le informa que debe presentar una autorización adicional de la EPS.
El problema aparece cuando, de acuerdo con lo manifestado por algunos usuarios, la EPS sostiene que dicha autorización no es necesaria para realizar la entrega.
El ciudadano queda entonces en medio de dos posiciones: de un lado, necesita su medicamento; del otro, encuentra un dispensario que le exige un requisito que, según la EPS, no correspondería.
Y es precisamente en ese punto donde puede comenzar la confrontación.
El usuario queda en medio
Para una persona que necesita un medicamento, especialmente cuando se trata de un tratamiento permanente, llegar a un dispensario y regresar a casa con las manos vacías puede convertirse en una situación desesperante.
La falta de claridad entre EPS y dispensarios termina trasladando el problema al usuario, quien debe enfrentar trámites, autorizaciones, filas y respuestas contradictorias para obtener un medicamento que necesita.
Esto no justifica ningún tipo de agresión contra los trabajadores. Sin embargo, también resulta necesario que las entidades responsables garanticen una atención digna, clara y oportuna, evitando que los usuarios sean enviados de una institución a otra para resolver problemas administrativos.
La pregunta que queda después de este episodio es inevitable:
¿Cuántas confrontaciones más tendrán que ocurrir para que EPS y dispensarios mejoren realmente la atención a los usuarios?




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