¡Alerta en la Nueva EPS de la Bomba El Gallo! Un árbol cada vez más inclinado amenaza a pacientes y adultos mayores

Afiliados denuncian el riesgo que representa un árbol ubicado en la entrada de la sede de la Nueva EPS, frente a la estación de Transcaribe de la Bomba El Gallo, en Cartagena. Piden medidas preventivas urgentes antes de que ocurra una tragedia.

Una situación que genera preocupación entre pacientes, acompañantes y trabajadores se viene presentando en la sede de la Nueva EPS ubicada en el sector de la Bomba El Gallo, frente a la estación de Transcaribe, en Cartagena. Un árbol situado justo en la entrada de las instalaciones se ha venido inclinando progresivamente desde que comenzaron las lluvias, convirtiéndose en un riesgo para quienes ingresan y salen del lugar.

Según la denuncia de los afiliados, inicialmente una de las ramas del árbol comenzó a inclinarse, ocasionando que varias personas se golpearan la cabeza al pasar por la entrada. Sin embargo, con el paso de los días la situación ha empeorado: otra parte de sus ramas también ha descendido, obligando a los usuarios a agacharse, esquivar los obstáculos y prácticamente sacarle el cuerpo al árbol para poder ingresar.

La situación resulta especialmente complicada para los adultos mayores, personas con dificultades de movilidad y pacientes que llegan a la sede buscando atención médica. Para ellos, realizar esta maniobra no solamente es incómodo, sino que representa un peligro de golpes y posibles caídas.

Los afiliados aseguran que ya han informado de la situación a la administración de la sede y que la respuesta recibida es que están esperando la intervención del Establecimiento Público Ambiental (EPA). No obstante, mientras llega esa intervención, cuestionan que no se hayan adoptado medidas preventivas básicas para proteger a las personas.

Incluso, manifiestan que sugirieron cerrar temporalmente esa puerta y habilitar el ingreso por el área del garaje, mientras se resuelve el problema. Sin embargo, no se habría implementado esta alternativa.

Ante la falta de una respuesta efectiva, uno de los afiliados llevó por iniciativa propia una cinta de peligro para advertir a quienes transitan por el lugar y evitar que más personas resulten golpeadas.

¿Casa de herrero, cuchillo de palo?

Los usuarios se preguntan cómo es posible que en una sede de una entidad promotora de salud, donde diariamente ingresan personas enfermas, adultos mayores y pacientes con diferentes limitaciones físicas, no se hayan tomado medidas inmediatas frente a un peligro que está a simple vista.

La preocupación aumenta porque, según los testimonios, el árbol continúa inclinándose y cada vez representa un mayor riesgo. Además, los afiliados advierten que al lado existe otro árbol que se encuentra seco y cuya situación también habría sido reportada ante el EPA, sin que hasta el momento conozcan una solución.

Los denunciantes aseguran que les han informado que estos procedimientos dependen de la agenda de la autoridad ambiental, lo que puede prolongar la espera. Sin embargo, consideran que la prevención no puede quedar suspendida mientras se adelantan los trámites administrativos.

Las preguntas que esperan respuesta

Los afiliados quieren saber: ¿Quién responde si el árbol termina cayendo sobre un paciente, un adulto mayor o un trabajador? ¿Qué medidas de seguridad ha dispuesto la administración de la Nueva EPS? ¿Qué concepto tiene la ARL frente a las condiciones de riesgo a las que estarían expuestos los empleados de esta sede? ¿Por qué no se ha restringido preventivamente el paso por esa entrada?

La preocupación no es menor, especialmente en medio de la temporada de lluvias y ante el riesgo que puede representar la caída de ramas o del propio árbol.

La comunidad no está pidiendo esperar a que ocurra un accidente para actuar. Está solicitando prevención, responsabilidad y una intervención oportuna.

La Nueva EPS y el EPA tienen la palabra. La seguridad de los pacientes y trabajadores debe estar por encima de cualquier trámite. Una cinta de peligro puesta por un afiliado no puede convertirse en la única medida de protección en una sede de atención en salud.