“Así me mataron a mi niño”: la desgarradora historia de Dania Pabón en la Clínica General del Caribe

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En exclusiva, Dania, madre del bebé fallecido durante el parto, habló con Las Noticias Cartagena. Así fue su relato.

Horas después de la muerte de su bebé, con la voz quebrada por el dolor y la mirada perdida entre lágrimas, Dania Pabón, madre de Elían, habló en exclusiva con Las Noticias Cartagena para contar, paso a paso, el calvario que vivió en la Clínica General del Caribe.

Su relato desnuda una cadena de episodios de angustia, súplicas y negativas médicas que culminaron con el peor desenlace: la muerte de su hijo al nacer.

El inicio: hospitalización por una infección

Dania ingresó el pasado 27 de agosto con una infección urinaria. Los médicos decidieron dejarla hospitalizada durante siete días para recibir tratamiento. Cada día, relata, escuchaba los latidos de su bebé en los monitoreos. Todo parecía ir bien.

Al cumplirse la semana, el 3 de septiembre, preguntó al médico cuándo la pondrían de parto, pues ya había alcanzado las 39 semanas de gestación y se sentía agotada. La respuesta fue que le inducirían el parto.

“Llamé a mi mamá y le dije que me iban a inducir. Ella llegó inmediatamente. El doctor me mandó a buscar las cosas de mi niño”, recordó.

Dolores y súplicas por una cesárea

A las 3:30 p.m. comenzaron a inducirle el parto con pastillas. Para las 5:00 de la tarde los dolores eran intensos, pero soportables. La dilatación avanzaba rápido. A las 8:00 de la noche ya estaba en 4 centímetros.

A la 1:00 de la madrugada, la fuerza de las contracciones era insoportable. Dania rogó al médico una cesárea:
“Le decía, doctor, ya no aguanto más, se lo suplico, hágame una cesárea. Pero él me respondió que debía esperar al ginecólogo que me indujo el parto, porque solo él tomaba esa decisión”.

Entre lágrimas y oraciones junto a su madre e Iván, su pareja, soportó las horas. “Yo le decía a mi mamá: mamita, te lo juro que no aguanto. Dios mío, sácanos de esto”, relató.

Espera hasta la mañana

A las 3:00 de la madrugada, un nuevo monitoreo mostraba ritmo cardíaco normal del bebé. Pero el dolor era insoportable. “Le decía al doctor: se me va a ahogar mi peladito, sáquenlo ya. Él me pedía que aguantara hasta las 6:30 cuando llegara el ginecólogo”.

Cuando al fin llegó la doctora de turno, encontró a Dania con 6 de dilatación. Decidió romperle las membranas pese a su negativa inicial. “Yo decía que me hicieran cesárea, que me estaban torturando. Pero acepté, pensando que así pasaría rápido el dolor”.

El líquido salió con sangre. Las contracciones se intensificaron. Alcanzó 8 de dilatación y la pasaron a la sala de parto.

El parto imposible

Con su madre a su lado, Dania intentó pujar con todas sus fuerzas. Las doctoras repetían “puja, puja”, mientras una de ellas se subía sobre su abdomen para ayudar a expulsar al bebé. Nada funcionaba.
“Yo pedía agua, me negaban. Yo pujaba, hacía lo que me decían, pero el niño no salía. Llamaron a más doctoras, ya eran tres intentando. Nada”.

Finalmente apareció el ginecólogo. Tras revisarla, ordenó cirugía. “Mi mamá le dijo: ¿por qué tanto sufrimiento si ella pedía cesárea desde el inicio? Él respondió que primero tenían que intentar parto natural”.

Ya con 10 de dilatación, la llevaron a cesárea.

En quirófano, la soledad y el silencio

En medio del quirófano, mientras la anestesiaban, Dania suplicaba: “Déjenme pujar, siento que ya viene”. El doctor insistió en que no podía. Le aplicaron la anestesia y, entre la confusión, ella notaba un silencio sepulcral.

“Yo decía, ¿por qué mi bebé no ha llorado? Quité la sábana que me cubría y en el reflejo de la lámpara vi mi cirugía abierta. Grité: ¿dónde está mi niño? Nadie me respondía. Una doctora lloraba. Yo preguntaba y me evadían”.

La remitieron a recuperación sin respuestas. Allí volvió a exigir: “¿Qué pasó con mi hijo? ¿Dónde está mi hijo?”. Pero nadie le contestaba.

El momento más doloroso

La verdad le llegó de manos de su madre. “Ella entró llorando, con mi bebé en los brazos. Cuando lo puso en mi pecho, vi su boquita morada, su piel blanca y fría. Lo besaba, lo abrazaba y solo pude decir: Dios mío, ¿para qué me lo diste si me lo quitaste tan rápido?”.

El bebé Elían había nacido sin vida.

Una madre que pide respuestas

Entre lágrimas, Dania insiste: “Me hicieron sufrir, me negaron la cesárea cuando la pedí una y otra vez. No entiendo por qué. Yo siento que me lo mataron”.

Hoy, su voz se convierte en denuncia. Pide justicia y que ninguna otra mujer tenga que pasar por lo que ella vivió en aquellas interminables horas en la Clínica General del Caribe.

Reacción inmediata

El director del Dadis, doctor Rafael Navarro, reaccionó de manera inmediata al caso, enviando un equipo especializado para investigar a fondo lo ocurrido y determinar las decisiones que se tomarán frente a este lamentable hecho. Asimismo, dispuso apoyo directo a la familia con todo el equipo de la entidad.

Desde Las Noticias Cartagena y la Veeduría en Salud Color Esperanza, se acompañará de cerca el proceso, exigiendo claridad y verdad en torno a la muerte del pequeño Elían, que hoy enluta a su madre y a toda una comunidad.