¡Basta de asesinatos en nombre de la salud por parte de la Nueva EPS, Coosalud y otras!
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Por Andrés Ochoa
Presidente de la Veeduría en Salud Color
Desde hace años, las EPS en Colombia se creen superiores a Dios y pretenden decidir quién vive y quién muere.

Cada minuto, la Nueva EPS y Coosalud aportan un muerto más, un ser humano que solo necesita atención y el apoyo de su familia. En su momento, estas EPS le sirvieron al país, pero hoy actúan como verdugos que definen el destino de miles de pacientes. La Biblia dice que solo Dios conoce el día de nuestra muerte, pero estas entidades parecen haberse arrogado ese poder, con resultados devastadores.

La negación sistemática de medicamentos y tratamientos vitales es una violación flagrante del derecho a la salud y a la vida, consagrado en el Artículo 49 de la Constitución. Cada día, miles de pacientes mueren esperando una atención que nunca llega. Esto no es solo un problema administrativo; es un crimen contra la humanidad. La indiferencia y la deshumanización se volvieron rutina, mientras el gobierno nacional observa con pasividad, como si la vida de los ciudadanos fuera un simple número en un reporte.

Aunque la crisis es más evidente en Nueva EPS y Coosalud —hoy intervenidas y convertidas en un tormento peor que la enfermedad misma—, la situación también preocupa en otras EPS como Salud Total, Cajacopi, Magisterio y Sanidad de la Policía, donde bajo el llamado régimen especial se reproducen prácticas igualmente deshumanizadoras.
Y aquí surge la pregunta del millón: ¿por qué nos venden la idea de un sistema de salud malo, cuando en realidad el modelo podría funcionar? Lo que está fallando no es el sistema, sino quienes lo administran. Los recursos destinados a la salud se pierden, se roban o se malgastan, y el pueblo paga ese precio con su vida. Si el gobierno no actúa con firmeza y no impone orden, ¿qué podemos esperar? La Ley 100 de 1993 establece que el Estado debe garantizar la salud de sus ciudadanos, pero ese principio hoy parece desmoronarse.
Llamamos al pueblo a frenar esta barbarie. Es hora de trasladarse a EPS que, aunque imperfectas, al menos ofrezcan una mínima garantía de atención. No podemos permitir que estas entidades sigan jugando a ser dioses y condenando a tantos colombianos. Cada minuto es una vida en riesgo, y la muerte de un solo ciudadano por negligencia es una tragedia inaceptable.
Informaremos a la CIDH sobre estas muertes, exigiendo que sean reconocidas como crímenes de lesa humanidad. Hacemos un llamado urgente a jueces y entes de control para que actúen con firmeza y garanticen la protección de todos los ciudadanos. La vida no puede quedar a merced de entidades que desprecian a quienes deberían proteger.
Señor Presidente, es momento de asumir su responsabilidad y actuar. El pueblo no puede seguir siendo víctima de un sistema de salud fallido. ¡Basta ya de muertes y sufrimientos! La salud es un derecho, no un privilegio. Exigimos cambios reales y efectivos. No permitiremos que más inocentes sigan muriendo mientras se juega con sus vidas. La historia recordará su legado: actúe ahora, antes de que sea demasiado tarde.




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