Contra la omisión estatal

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En el artículo 6 de la Constitución de Colombia se consagra que los particulares sólo son responsables ante las autoridades por infringir la Constitución y las leyes.

Los servidores públicos lo son por la misma causa y por omisión o extralimitación en el ejercicio de sus funciones. De igual forma en el artículo  123 se dice que son servidores públicos, los miembros de las corporaciones públicas, los empleados y trabajadores del Estado y de sus entidades descentralizadas territorialmente y por servicios.

Los servidores públicos están al servicio del Estado y de la comunidad; ejercerán sus funciones en la forma prevista por la Constitución, la ley y el reglamento.

Al realizar un análisis de los anteriores artículos de la Constitución encontramos que históricamente se enjuicia a quienes en un cargo público cometen infracciones o extralimitaciones a la ley, pero casi nunca se juzga a quien por descuido, olvido, negligencia, incompetencia o falta de voluntad política se abstiene de desarrollar determinadas acciones en pro del cumplimiento de los fines del estado, como es la obligación de todo servidor público.

Nuestra teoría es que el funcionario debe tener un conocimiento del contexto de su área de trabajo con énfasis en tres aspectos fundamentales; el marco legal, la comunidad con quien va trabajar y el territorio donde va dirigir su acciones. También debe tener las competencias profesionales para ejecutar con éxito sus labores y la capacidad de relacionarse con los beneficiarios, donde la humildad y la dignidad son valores humanos esenciales.

Si esos elementos se tuvieran en cuenta para la designación y formación de funcionarios, otra realidad socioeconómica tendríamos en Colombia y por supuesto en Cartagena, donde no estarían pendientes la culminación de macro proyectos de ciudad, como: la reforestación y delimitación de areas de reserva natural del Cerro de la Popa, el dragado de caños y lagunas, la vía perimetral, el traslado del mercado de Bazurto, los puentes elevados en la bomba del Amparo, la construcción de baños públicos en el centro histórico.

Tampoco estaríamos en deuda de formular e implementar programas como la reglamentación del turismo como industria, la educación bilingüe, planes de economía popular, escuelas de alto rendimiento deportivo en boxeo, béisbol y natación, formación para el empleo en convenios con el Sena y los gremios económicos.

Nuestra invitación de hoy es para todo aquel que está ocupando un cargo del Estado analice cuáles son las omisiones en que está incurriendo, y elabore un plan de auto mejoramiento personal.