Dejar el Destino a la Suerte: Reflexiones para el 2025

Loading

Por Maira Alejandra Martínez Castellar

Hoy marca el primer día hábil de febrero de 2025, y estoy reflexionando sobre el inicio del nuevo año. Me pregunto por qué no escribí en enero, cuando todos celebramos la llegada de un nuevo ciclo, un mes que a menudo se asocia con la adaptación, como cuando los niños ingresan por primera vez a una escuela o a una nueva institución.

Al mirar hacia atrás, ¿qué puedo decir del 2024? Un año que, para muchos, fue un sinfín de desafíos, un constante «agarrar y soltar». Nuevas administraciones llegaron, y con ellas, cambios que han alterado tanto nuestras esferas personales como laborales. Para algunos, el año bisiesto trajo consigo oportunidades inesperadas; para otros, fue una experiencia que preferirían no repetir. Es curioso cómo la suerte nos afecta a todos de maneras tan diferentes. Mientras algunos creen que un año terminado en número par debería traer fortuna, es evidente que esta perspectiva es puramente subjetiva.

Personalmente, el trabajo y la gracia de un ser supremo me sonrieron el año pasado. Sin embargo, me pregunto: ¿deberíamos haber dejado todo en manos de la suerte, o debimos esforzarnos un poco más para alcanzar nuestros objetivos? ¿Qué logramos verdaderamente para que las cosas se dieran como queríamos? ¿O, por el contrario, las circunstancias fueron desfavorables?

Al consultar a personas cercanas, las respuestas más frecuentes fueron claras: «Fue un año pesado», «tuve empleo, pero me faltó más», «viví el día a día». Estas experiencias varían de persona a persona, pero la pregunta subyacente es: ¿estamos realizando cambios internos que nos permitan alcanzar lo que deseamos?

A medida que hemos dejado atrás el mes de enero, llega un momento propicio para llevar a cabo un análisis introspectivo. Necesitamos examinar qué ajustes son necesarios para que nuestros años no se conviertan en ciclos repetitivos y sin rumbo. Es un hecho innegable que el éxito o el fracaso de un año dependen, en gran parte, de nosotros mismos. Lamentablemente, la suerte no se alinea con nuestras ambiciones, y es fundamental tomar acción.

En este sentido, me pregunto: ¿qué debemos mejorar dentro de nosotros para lograr un cambio significativo este año, que, por ser impar, nos brinda una oportunidad especial? Aún hay tiempo, comenzando desde febrero, para cumplir nuestros sueños y realizar nuestras metas.

Si me preguntas sobre mi percepción del 2024, puedo decir que, aunque tuve muchas cosas, aún me faltó alcanzar todos mis planes. Hay aspectos que no cambiaría y que conservo este año, pero también hay decisiones que podría haber manejado mejor, y que me habrían evitado tropiezos innecesarios.

Hoy, inicio un nuevo camino: metas por cumplir y sueños por materializar. Pero tengo una convicción renovada: no dejaré nada a la suerte. Más bien, trabajaré con determinación en aquello que anhelo, en lo que necesito mejorar para poder decir el próximo 3 de febrero de 2026: ¡Lo logré!

Gracias, 2024, por las lecciones que me brindaste, pero este 2025 estoy decidida a ir más allá, porque estoy convencida de que nada se logra por azar, sino por las ganas y la pasión con que cada uno de nosotros asuma sus responsabilidades. ¡Este será el año en que romperé mis propios límites!