Entró a la Clínica Buenos Aires caminando y salió en silla de ruedas

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Niño de 7 años sufrió grave complicación durante procedimiento médico.

A raíz del caso del niño de 11 años que se debate entre la vida y la muerte luego de un procedimiento de resonancia magnética con sedación, la Veeduría en Salud Color Esperanza y el portal Las Noticias Cartagena conocieron de otro hecho similar ocurrido en la misma clínica Buenos Aires.

Nueva historia, un nuevo dolor.
Juan* —nombre cambiado para proteger su identidad—, un menor de 7 años, vive desde hace dos años con las secuelas de un procedimiento médico que, según su familia, derivó en una crisis de salud crítica. Desde aquel día, su vida cambió por completo: presenta hipotonía, requiere traqueostomía y es altamente vulnerable a infecciones respiratorias, por lo que debe asistir cada mes a controles médicos en la clínica Serena del Mar.

Aquí su historia
Juan* es actualmente un niño de 7 años. Cuando presentó el episodio que marcó el inicio de su situación, tenía 5 años. La primera manifestación fue una crisis convulsiva. Lo llevaron de urgencia a la clínica Serena del Mar, sin pensar que se trataba de una convulsión; sus padres pensaban que eran simples temblores causados por frío, ya que era temporada de lluvias.

Al llegar, una pediatra les indicó que el niño estaba convulsionando. Lo ingresaron a una sala y comenzaron a administrarle suero e hidratación, pues estaba deshidratado a raíz de la convulsión y la fiebre. Le realizaron varios exámenes y, como no encontraban la causa, finalmente le practicaron una radiografía, en la que descubrieron que tenía neumonía. El tratamiento inicial fue con penicilina.

«Al día siguiente, COOSALUD autorizó el traslado a la Casa del Niño. El 11 de junio, en la mañana, llegó la ambulancia y salimos hacia el nuevo centro asistencial. El ingreso fue como un paciente normal y no como remitido. Allí le repitieron los exámenes y confirmaron que persistía la neumonía», comentó la mamá.

El tratamiento con penicilina se mantuvo hasta el 14 de junio, pero el niño seguía con fiebre, congestión y síntomas respiratorios, por lo que en ronda médica decidieron cambiar el medicamento a ampicilina sulbactam. Desde la primera dosis de este nuevo antibiótico, Juan* mostró mejoría.

Un neurólogo pediátrico decidió ordenarle una resonancia magnética cerebral debido al antecedente de convulsión. Cabe aclarar que en Serena del Mar nunca mencionaron que fuera una crisis epiléptica; para ellos, el cuadro se limitaba a la neumonía. En neurología, Juan* ya estaba siendo valorado por diagnóstico de retraso mixto del desarrollo, y había una resonancia programada para el 9 de julio. Sin embargo, la nueva orden fue autorizada para la clínica Buenos Aires, con cita el 19 de junio, cuando aún estaba hospitalizado.

«Ese 19 de junio, la ambulancia llegó a las 10:30 p. m. y arribamos a la clínica a las 10:40 p. m. El médico se presentó y me indicó que acostara al niño. Le expliqué que era muy inquieto y podía lastimarse si lo dejaban solo, por lo que prefería sostenerlo hasta que se le administrara el medicamento. El niño estaba canalizado en el brazo derecho.

Cuando el médico le aplicó el medicamento, el niño se quedó dormido de manera inmediata, profundamente, lo que sorprendió. «Pregunté si eso era normal y el médico respondió que sí. Salí a la sala de espera. Pasados unos 20 minutos, el médico salió a informarme que el niño había presentado un broncoespasmo, explicándome que los pulmones y bronquios se cierran en ese cuadro. Señaló que debía esperar a que reaccionara para intubarlo y trasladarlo a la Casa del Niño».

A los pocos minutos regresó para decirme que Juan* no había reaccionado y que procedería a intubarlo. Llegamos a la Casa del Niño con él intubado y con todos los equipos que se requerían para su atencion.

Juan* permaneció en la UCI un mes y 16 días. Estuvo 7 días en coma, sin abrir los ojos ni responder a estímulos. Quince días después del ingreso, fue necesaria una gastrostomía porque ya no podía alimentarse por vía oral. Desde entonces comenzó nuestra difícil odisea.

La mamá hace llamado a autoridades médicas de Cartagena para garantizar mejor atención infantil

La madre de Juan* alzó su voz para pedir a las autoridades médicas y de salud de la ciudad que garanticen un servicio digno y de calidad para la población infantil, señalando que se trata del grupo más vulnerable y que requiere mayor protección.

En su mensaje, instó a investigar los casos de personas que ingresan a procedimientos médicos y salen en malas condiciones, así como a reforzar el respeto por los derechos de los usuarios, especialmente el derecho fundamental a la salud.

“No es justo que una madre, que desde el nacimiento le brinda amor y protección a su hijo, tenga que enfrentar la tragedia de verlo salir de un procedimiento en estado grave o con secuelas irreversibles. No nos merecemos eso. Cada madre quiere a su hijo sano en casa”, expresó.

Reconoció que algunos niños nacen con diagnósticos médicos complejos, pero insistió en que las familias confían sus hijos a los profesionales de la salud esperando el mayor cuidado posible. “No es justo que en manos de alguien en quien confiamos, nuestros hijos terminen con paros cardíacos o en estados vegetativos. Ellos merecen una vida digna”, afirmó.

Finalmente, hizo un llamado a que se fortalezcan los servicios pediátricos en Cartagena y que se tomen medidas para prevenir hechos que pongan en riesgo la vida y el bienestar de los menores. “Hoy alzo la voz por los niños de Cartagena y por todos los niños que merecen un buen servicio de salud”, concluyó.

Juan* continúa tratamiento y evalúan cirugía antirreflujo para mejorar su calidad de vida

Juan* continúa en tratamiento especializado en la clínica Serena del Mar, a donde asiste cada mes. Tras el episodio que marcó su estado de salud, quedó con hipotonía, tiene traqueostomía y es altamente susceptible a patógenos externos.

Su condición lo hace propenso a resfriados y neumonías aspirativas, derivadas de los frecuentes episodios de reflujo que padece. Esto ha ocasionado múltiples hospitalizaciones.

Este viernes, un cirujano evaluó su caso para determinar la posibilidad de realizarle una cirugía antirreflujo, con el objetivo de reducir el riesgo de nuevas neumonías aspirativas y evitar recurrentes estancias hospitalarias.

Juan* —nombre cambiado para proteger su identidad—

*Foto autorizada por la familia.

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