Estados Unidos descertifica a Colombia en la lucha antidrogas, pero mantiene cooperación militar y estratégica
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Por primera vez en casi tres décadas, Estados Unidos decidió descertificar a Colombia en materia de lucha contra las drogas, al considerar que el país incumplió de manera demostrable con sus compromisos internacionales. La medida fue oficializada a través de un memorando firmado por el presidente republicano Donald Trump, en el que también fueron incluidos Venezuela, Bolivia, Afganistán y Myanmar.
El anuncio revive un episodio que no se presentaba desde 1997, cuando el entonces mandatario Bill Clinton adoptó una decisión similar frente al gobierno de Ernesto Samper. En esta ocasión, Trump responsabilizó directamente al presidente Gustavo Petro, señalando que bajo su administración “los cultivos de coca y la producción de cocaína alcanzaron niveles récord sin precedentes”.
Según el documento, los intentos del gobierno colombiano por negociar con grupos ilegales contribuyeron al agravamiento de la crisis y debilitaron la cooperación histórica entre Bogotá y Washington. Además, la Casa Blanca subrayó que ni siquiera se cumplieron las metas internas de erradicación, que ya habían sido reducidas de forma drástica.
Pese a la sanción diplomática, Trump otorgó un waiver o dispensa especial que permite seguir canalizando recursos hacia Colombia bajo el argumento de que dicha asistencia es vital para los intereses nacionales de Estados Unidos. Esto asegura la continuidad de operaciones militares y de seguridad conjunta, aunque deja en entredicho la financiación de programas sociales y de desarrollo.
“Esta es una medida política más que práctica contra el gobierno Petro”, señalaron analistas en Bogotá, quienes advierten que, si bien la cooperación antidrogas no se suspende, la decisión constituye un duro golpe reputacional para Colombia. El país queda nuevamente bajo el escrutinio internacional sobre la efectividad de sus estrategias para combatir el narcotráfico.
Reacciones
Entre las voces más destacadas estuvo la de Mauricio Lizcano, precandidato presidencial y exministro, quien calificó la decisión como “un llamado de atención grave” hacia el gobierno de Gustavo Petro.

Aunque reconoció que la medida tiene una connotación política, advirtió que coloca a Colombia “en la picota mundial” sobre lo que está haciendo en la lucha antidrogas. Lizcano recalcó que la cooperación con Estados Unidos se mantiene, pero subrayó que esta situación exige mostrar resultados concretos en la reducción de cultivos ilícitos y el combate al narcotráfico.
Con esta determinación, la relación bilateral entra en un terreno incierto: Washington mantiene la ayuda en defensa y seguridad, pero ejercerá un control mucho más estricto sobre los recursos destinados a otros sectores. Para Colombia, el reto será demostrar capacidad real en la reducción de cultivos ilícitos y la contención del tráfico de cocaína, sin que ello signifique sacrificar sus apuestas en materia de paz total y sustitución voluntaria de economías ilegales.




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