Farmacias sin medicinas

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Por Bernardo Romero Parra
Una de las mayores virtudes de un gobernante debe ser tener una gran sensibilidad social que le permita valorar los problemas que padecen sus gobernados, solo así tendrá las condiciones para buscar y atender de forma oportuna el cúmulo de dificultades que vive la población a su cargo.
Por esas razones no entendemos porque el Presidente Gustavo Petro en vez de aplicar la normatividad existente en el sector salud en la Constitución y legislación colombiana que protegen la vida de forma integral, se ha dedicado a proponer una reformas que no han sido consultadas, ni formuladas con las bases populares y demás fuerzas de la sociedad civil.
Mientras las instituciones de salud no cumplen a cabalidad con sus objetivos misiónales.
Un ejemplo claro es el desabastecimiento de medicamentos que se está presentando actualmente en las Droguerías de Cartagena que surten a los usuarios de las Empresas Prestadoras de Servicios de Salud.
Esto sin que las entidades que ejercen el control y vigilancia intervengan para evitar el incumplimiento en la entrega de medicinas, que son de uso vital para los pacientes.
Y lo peor es que esta situación también sucede en EPS intervenidas por la Superintendencia de Salud.
Es inadmisible que medicamentos esenciales como: Valsartan, Metoprolol, pañales desechables, Insulina, entre otros productos no sean entregados por Droguerías como Cafam que tiene contrato con la Nueva EPS y la Empresa Global Healt Group S.A.S con COOSALUD.
Usuarios de otras EPS denuncian que desde hace varios meses al reclamar sus fórmulas les entregan unos recibos de REMISION DE PENDIENTES, por lo cual tienen que comprar las medicinas faltantes.
Otro problema relacionado es que las empresas de suministro de medicamentos no cuentan con oficinas de atención a usuarios que brinden atención presencial ni virtual sobre sus servicios, y les han prohibido a los funcionarios dar información de los nombres de los directivos, dirección de sedes administrativas y números de teléfonos donde se puedan comunicar con ellos.
Esa falta de medicamentos esenciales en las droguerías en Cartagena y quizás en Colombia es una crisis humanitaria por las consecuencias que produce en la vida de la población, sin embargo se desconoce qué gestión realiza la Superintendencia de Salud para asegurar que se corrijan esas fallas. Sería conveniente que entidades como el DADIS y la Personería Distrital en Cartagena asuman la labor de acompañar a los usuarios para que les entreguen los medicamentos en debida forma.
La prestación de servicios de salud se puede optimizar haciendo cumplir las leyes vigentes.