Fundación Cartagena Segura y VEESEINCOL: una voz firme por la niñez que no puede seguir siendo ignorada
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Por Álvaro Schorbogth
Director
La Fundación Cartagena Segura y VEESEINCOL han levantado una voz contundente de rechazo frente a toda forma de violencia contra la niñez en la ciudad, especialmente tras el reciente caso ocurrido en el barrio San Fernando, donde un menor de apenas cinco años evidenció en su cuerpo las huellas de un maltrato que estremece y avergüenza como sociedad.
Este pronunciamiento no solo expresa indignación, sino que pone sobre la mesa una realidad innegable: en Cartagena hay niños creciendo sin garantías, expuestos a entornos violentos que vulneran sus derechos más básicos, muchas veces en silencio y sin que nadie intervenga.
Lo ocurrido no puede entenderse como un hecho aislado. Es un llamado urgente a revisar qué tan efectiva está siendo la protección de nuestros niños, niñas y adolescentes, y qué tanto estamos fallando como sociedad en nuestra corresponsabilidad de cuidarlos.
Porque sí, la protección de la niñez no recae únicamente en el Estado. Es una tarea compartida. Padres, docentes, vecinos, líderes comunitarios e instituciones tenemos la obligación de actuar ante cualquier señal de alerta.
Los niños muchas veces no hablan, pero su cuerpo, su comportamiento y su silencio dicen más de lo que imaginamos.
En este contexto, las instituciones educativas juegan un papel determinante. Para muchos menores, la escuela representa el único espacio seguro.
Allí llegan con señales que, si son interpretadas a tiempo, pueden salvarles la vida. Una denuncia oportuna, una ruta activada sin demora, puede marcar la diferencia.
Desde la Fundación Cartagena Segura y VEESEINCOL se hace un llamado enfático a la institucionalidad para reforzar las rutas de atención, fortalecer las estrategias de prevención y mejorar los mecanismos de identificación del maltrato infantil, especialmente en las zonas más vulnerables.
Asimismo, la exigencia a las autoridades es clara: garantizar que los responsables de estos delitos reciban sanciones ejemplares, sin beneficios ni dilaciones que terminen favoreciendo la impunidad, y asegurando siempre la protección integral del menor sin revictimización.
Pero más allá de las instituciones, hay una verdad incómoda que debemos asumir como sociedad: el silencio también es violencia. Normalizar el maltrato, mirar hacia otro lado o no denunciar nos convierte en cómplices.
Es momento de entender que el maltrato infantil no es corrección ni disciplina. No es una forma de educar. Es violencia, y como tal, es un delito.
Hoy, Cartagena necesita más voces como las de la Fundación Cartagena Segura y VEESEINCOL, pero también necesita ciudadanos comprometidos, capaces de actuar, denunciar y proteger.
No podemos seguir callando ante el dolor de nuestros niños.
La niñez no puede seguir esperando.




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