Identificado hombre asesinado en San José de los Campanos

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El reloj marcaba las 5:30 de la tarde del jueves 18 de septiembre cuando las calles de San José de los Campanos se estremecieron con un eco seco de disparos. En medio del tránsito cotidiano, la rutina se quebró en segundos: Harold Junior Escobar Peinado, un motociclista de 28 años, cayó al pavimento con varias heridas de bala. Su vida terminó en el mismo barrio que tantas veces recorrió sobre dos ruedas.

La escena, relatada por testigos, se repite con la frialdad de un guion conocido en la ciudad: dos hombres en motocicleta, un parrillero que desenfunda un arma y dispara sin titubeos. Tras la ráfaga, el silencio solo fue interrumpido por los gritos de vecinos que intentaron auxiliar al joven. Pero ya era tarde.

Escobar no era un desconocido para las autoridades. Tenía en su historial una anotación judicial por porte ilegal de armas en 2023. Aun así, en el barrio lo reconocían como un hombre inquieto, siempre montado en su moto, buscando el sustento en recorridos diarios que nunca imaginó serían interrumpidos de manera tan brutal.

Unidades de la Seccional de Investigación Criminal llegaron al lugar para realizar la inspección técnica al cadáver. La Policía rodeó el perímetro mientras curiosos se agolpaban en las esquinas, intentando descifrar quiénes y por qué habían decidido quitarle la vida.

Hasta ahora, no hay capturas. La justicia persigue a dos sombras que se desvanecieron con la misma rapidez con la que arrebataron una vida. En San José de los Campanos, la muerte de Harold es una más en la larga lista de homicidios que deja tras de sí un patrón de violencia que se ensaña con jóvenes y motociclistas, víctimas y victimarios en un mismo tablero urbano.

En ese barrio del sur de Cartagena, la tarde cayó con el ruido de sirenas, con una familia en duelo y con la incertidumbre que flota en cada esquina de la Heroica: ¿quién será el próximo?