Once años de silencio: madre exige justicia por la muerte de su hija en centro de urgencias de Salud Total

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“Demandamos justicia. Han pasado 11 años sin respuestas, sin culpables, y la Fiscalía nos dio la espalda”, con estas palabras, Daniela Chico, madre de la menor Verónica Alejandra Mendivil Chico, narró el calvario que ha vivido desde el 2014, cuando su hija de apenas 7 meses y 8 días de nacida falleció tras una cuestionada atención médica en un centro de urgencias de Salud Total EPS, ubicado frente al colegio Biffi, en Cartagena.

Según su testimonio, la niña fue llevada al centro de urgencias el 6 de abril de 2014, a las 6:30 de la mañana, tras varios días de malestar y noches de desvelo. Aunque ya había recibido atención en un centro particular, la madre decidió acudir a la EPS buscando una mejor respuesta. A las 8:00 a.m., una pediatra la atendió, pero el proceso estuvo lleno de irregularidades: las órdenes de hidratación y medicamentos fueron retiradas sin explicación y, durante el procedimiento, un enfermero identificado como Jorge mostró actitudes apresuradas y confusas, llegando incluso a cerrar la manguera de hidratación.

“Mi hija empeoraba y yo veía cómo la atención era cada vez más negligente. En laboratorio ya tenía los labios resecos y la saliva espesa. Luego, en la sala de nebulización, mi hija se me murió en los brazos”, relató Daniela entre lágrimas.

Fue en ese momento cuando, de manera tardía, ingresó un grupo de médicos para intentar reanimarla. Sin embargo, la madre asegura que la falta de coordinación, la renuencia de los enfermeros a abrir puertas para buscar implementos y la confusión general marcaron las maniobras de urgencia. Poco después, el enfermero Jorge desapareció y nunca volvió a dar explicaciones.

La necropsia entregada a la familia concluyó que la menor había muerto por “paro respiratorio y muerte súbita”, agregando en la historia clínica que llegó desnutrida y deshidratada, lo que los padres desmienten con firmeza. Vecinos que acompañaron a la madre al centro de urgencias aseguran que la niña llegó en buen estado.

Pese a las denuncias, el caso fue archivado por la Fiscalía como “homicidio culposo”. Daniela recuerda con indignación cómo un fiscal llegó a preguntarle si de verdad quería “desenterrar a su hija”, cerrando de manera fría y sin avances el proceso penal.

Hoy, once años después, la madre sigue sin conocer un número de registro oficial del caso, pues en ese entonces era menor de edad y fue su madre quien interpuso la denuncia. Desde entonces, solo ha recibido silencio.

Desde la Veeduría en Salud y DDHH Color Esperanza, su vocero Andrés Ochoa hizo un llamado a los entes de control nacionales y distritales: “Pedimos a la Fiscalía, Procuraduría Judicial, Defensoría del Pueblo, Dadis y Supersalud que retomen este caso. El silencio administrativo y la impunidad son una muestra clara de corrupción. No se puede permitir que una vida quede reducida a un archivo cerrado”.

Daniela asegura haber visto nuevamente al enfermero Jorge años después, pero este “dice no recordar nada” y se mudó poco tiempo después de la tragedia.

“Yo no me cansaré hasta que mi hija tenga justicia. La historia de Verónica debe ser contada para que nunca más se repita. Lo hago por ella, por todos los niños que les han arrebatado la vida de esa manera y por los que aún luchan por sobrevivir en un sistema de salud lleno de negligencias. Mi hija merece verdad, merece memoria, merece justicia”, concluyó Daniela Chico, autorizando el uso de la foto de su pequeña para visibilizar el caso.