Otro caso de mala práctica médica en resonancia magnética: esta vez, la víctima murió

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En Cartagena, la indignación crece tras conocerse un nuevo caso de presunta mala práctica médica en la clínica Buenos Aires. El hecho, ocurrido hace varios meses pero revelado en las últimas horas, terminó con la muerte de la pequeña niña Mía Sofía Polanco Portillo luego de un procedimiento de resonancia magnética con sedación.

La denuncia surge días después de que se hiciera público el drama que vive un niño de 11 años, quien permanece entre la vida y la muerte tras un procedimiento similar en la misma institución. En ambos casos, y según las familias afectadas, el responsable habría sido el mismo médico.

“Él me la mató”

La madre de la menor relató, con la voz quebrada, que el día del examen ella no pudo ingresar porque estaba embarazada. Su esposo acompañó a la niña. “El médico, si se le puede llamar médico, le puso anestesia y después de esto la niña se levantó llorando, ahogándose. Entonces vino él y le volvió a meter anestesia. Mi esposo le preguntó si eso se podía, y su respuesta fue: ‘Las veces que sea, yo la voy a anestesiar para que se deje hacer el estudio’”.

Ese exceso de anestesia, según el testimonio, provocó el colapso de un pulmón. “Mi hija salió bien de la casa, y cuando me la trajeron de Buenos Aires llegó con oxígeno, ahogándose. Eso fue horrible. Él me la mató. Él me la mató. Fue él”, repitió entre lágrimas la madre.

La menor Mía Sofía sufrió atelectasia y, pese a no presentar síntomas previos ni enfermedades respiratorias, en el acta de defunción registraron como causa “neumonía”. “Ella no tenía fiebre, no tenía gripe, nada. Solo convulsionó y por eso le mandaron la resonancia. Mi hija estaba feliz, caminaba por esas salas… y así me la entregaron”.

En fin… mi hija murió.
«Y cuando me entregaron los resultados, me dijeron que en el cerebro no le había salido nada. Eso quiere decir que, si ese doctor no hubiera insistido en pasarla para hacerle ese procedimiento mi hija estaría aquí conmigo.
Es horrible… horrible todo esto. Y todavía no entiendo por qué me pasó a mí».

La mujer confesó que no denunció en su momento por el embarazo y el dolor que atravesaba, un luto que —asegura— afectó también a su bebé, nacida con un soplo en el corazón.

Un patrón alarmante

La Veeduría en Salud Color Esperanza denunció que todos los casos recientes de este tipo en la clínica Buenos Aires al parecer han sido ejecutados por el mismo profesional. Andrés Ochoa López, su representante, pidió al Ministerio de Salud y a la Superintendencia de Salud el cierre definitivo de la IPS.

“En Cartagena está el Dadis, que solo vigila. Esperamos que la Supersalud actúe de manera inmediata y sin contemplaciones contra esta clínica que ha dejado tanto dolor”, señaló Ochoa.

El líder social también exigió abrir una investigación formal contra el médico involucrado y cuestionó que, mientras a adultos se les niega el acceso a resonancias, se aprueben rápidamente para niños, aun conociendo los riesgos.

“Porque la anestesia está pagada”

En el caso más reciente, el del niño de 11 años que hoy lucha por su vida, la madre pidió que no le aplicaran anestesia. Sin embargo, el encargado de sedarlo ignoró su ruego y respondió: “Se la voy a poner porque la anestesia está facturada y pagada”.

Minutos después, la madre fue retirada de la sala y le entregaron al menor en estado crítico. “Estos hechos necesitan investigarse y sancionarse duramente. Hay médicos que han perdido la sensibilidad de corazón”, concluyó Ochoa.

Las familias afectadas esperan que las autoridades actúen con mano dura para que, en Cartagena, no se repitan historias que terminan con lo que debería ser impensable: un examen médico convertido en sentencia de muerte.

Pidieron a la Fiscalía General de la Nación intervenir en estos casos para saber a ciencia cierta que ocurrió y dar con los responsables de estos hechos que han causado mucho dolor a estas familias. Los padres de estos menores estan dispuestos a colaborar con las autoridades para hacer justicia por sus hijos.