Juraron bajo los mangos de la Esmeralda
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Por: Emilio Gutiérrez Yance El mediodía llegó puntual, con un sol radiante que hizo crujir los techos y agrietó el aliento de los más impacientes. En Magangué, ciudad donde el calor se toma su tiempo para irse, los árboles de mango hicieron lo que saben: dieron sombra y ofrecieron algunos frutos como ofrenda a la…




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