Usuaria denuncia entrega de fórmula médica en hoja de libreta en la Clínica Cartagena del Mar
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La crisis hospitalaria que atraviesa Cartagena se evidencia incluso en detalles que parecerían menores, pero que reflejan graves falencias en la atención. Una paciente denunció que, tras acudir por urgencias a la Clínica Cartagena del Mar, recibió su fórmula médica escrita en una hoja de libreta escolar.
La mujer relató que pasó toda la noche con intensos dolores en el cuerpo, articulaciones, cabeza y estómago, por lo que decidió acudir temprano a la clínica. En el consultorio fue atendida inicialmente por dos médicas, quienes registraron sus datos y escucharon su síntoma principal: dolor generalizado que le impedía caminar, sentarse o levantarse con normalidad.
La paciente afirmó que, mientras era valorada, ingresaron al consultorio dos médicos jóvenes conversando y comiendo. Según su testimonio, uno de ellos sugirió que se trataba de “dolores crónicos”, lo que ella rechazó, argumentando que la molestia había aparecido apenas el día anterior. Tras esto, el médico se retiró.
Finalmente, una de las doctoras le entregó la prescripción en una hoja de libreta y le indicó que podía ir a la droguería contigua para comprar una ampolla, y luego volver para que se la aplicaran como un “favor”.
Indignada, la mujer cuestionó la actitud del personal médico:
“¿Será que uno tiene que venir aquí con cara de moribunda, despeinada, sin cepillarse, mal vestida, para que crean que de verdad se siente mal? Si yo no me sintiera así, no estuviera aquí”, expresó.
Este hecho se suma a las múltiples denuncias ciudadanas sobre deficiencias en el servicio de salud en la ciudad, que van desde largas esperas hasta la falta de insumos y personal capacitado.
La usuaria, cansada de la mala atención recibida en la Clínica Cartagena del Mar, decidió contactar al equipo de la veeduría en salud Color Esperanza para poner en conocimiento este delicado caso. Su propósito fue alertar a los entes de control y vigilancia para que verifiquen lo que ocurre en dicha clínica y en la EPS Mutual Ser, recordando que sus usuarios merecen un trato digno, más aún tratándose de una afiliada al régimen contributivo.
Finalmente, la paciente fue remitida y atendida en su IPS Delta, donde recibió un servicio adecuado, con valoración médica completa, entrega formal de la fórmula y medicamentos, así como una atención que respondió a sus necesidades de salud. Este desenlace contrasta con la experiencia previa y refuerza la importancia de exigir un trato digno y oportuno en todas las instituciones de salud.




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