Willie Colón, el genio musical criado en El Bronx que nunca dejó de ser boricua
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La salsa está de luto. Con la partida de Willie Colón se apaga una de las figuras más influyentes de la música latina, un artista que convirtió su historia familiar y su identidad puertorriqueña en bandera cultural a lo largo de más de seis décadas de trayectoria.
Nacido el 28 de abril de 1950, al sur de El Bronx, en la ciudad de Nueva York, Colón creció entre calles neoyorquinas y raíces caribeñas profundamente arraigadas. Aunque para muchos era un “neoyorrican” —puertorriqueño nacido en Estados Unidos—, en su hogar la identidad no estaba en discusión.
Su abuela, Antonia Román Pintor, una “jibarita de Manatí”, como él mismo la describía con orgullo, fue el pilar de su formación. En 1928, con apenas 22 años, emigró a Nueva York en busca de un mejor porvenir. “Murió a los 91 años sin saber inglés”, contaba Colón con admiración, resaltando la fortaleza de aquella mujer que jamás renunció a su esencia.
Fue ella quien le repetía todos los días: “No olvides que tú eres puertorriqueño”. Esa frase marcó su vida. En entrevista con la agencia EFE, en junio de 2013, recordó cómo esas palabras se convirtieron en un mandato emocional que lo acompañó siempre. Más adelante, a través de sus redes sociales, confesó que de su abuela aprendió el verdadero significado del amor incondicional.
Su madre, Aracelys Román, tenía apenas 16 años cuando lo dio a luz. A su padre, William Colón, lo conoció inicialmente a través de una fotografía, según relató en distintas entrevistas.
Su historia familiar estuvo marcada por la resiliencia, el esfuerzo y la migración, elementos que más tarde impregnarían su obra musical.
La música llegó temprano a su vida. Fue su abuela quien le regaló su primera trompeta cuando tenía 11 años.
Comenzó con ese instrumento, aprendió también clarinete y, con el paso del tiempo, se transformó en un maestro del trombón, instrumento que se convertiría en su sello inconfundible dentro de la salsa.
Desde las calles del Bronx hasta los escenarios más importantes del mundo, Willie Colón construyó un legado que trascendió generaciones.
Su talento como trombonista, productor, compositor y cantante ayudó a redefinir el sonido de la salsa, convirtiéndolo en referente indiscutible del género y símbolo de la diáspora puertorriqueña.
Hoy, su historia vuelve a resonar con fuerza: la del niño criado por una mujer valiente que cruzó el mar sin hablar inglés, pero con una identidad intacta; la del joven que encontró en la música un camino; y la del artista que jamás olvidó sus raíces.
Se va el músico, pero queda el legado. Queda el trombón potente, la identidad firme y la voz que durante décadas recordó al mundo que ser boricua es, ante todo, un orgullo que se lleva en el alma.
Con información de varios portales noticiosos.




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