Tres tareas urgentes

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El problema más serio e inmediato que tiene la ciudad, y con el cual se va a enfrentar Dumek Turbay Paz el mismo día de su posesión, es que Cartagena va a amanecer sin catastro el 1 de enero de 2024.
El catastro multipropósito es la herramienta más idónea que tienen las ciudades colombianas para lograr su desarrollo integral e implementar, de mejor forma, sus políticas públicas. Pero, para ello se requiere descentralizar la gestión catastral, como lo están haciendo las principales ciudades del país.   
La administración Dau dio ese gran paso, pero, desafortunadamente, escogió al peor gestor para ello: Go Catastral. 
La ineficiencia de este gestor catastral no tiene nombre, su incompetencia es pública y su actualizacion catastral un desastre. 
Aunque, con la denuncia formulada por el excandidato a la alcaldía William García Tirado, más las demoras injustificadas hasta para asignar una referencia o expedir una simple ficha catastral, era suficiente para declarar el incumplimiento del contrato, esta administración encontró el pretexto perfecto para salir de este adefesio, alegando no poder prorrogar el contrato suscrito por razones legales y ordenando la entrega de la gestión catastral al IGAC.
Todo esto ha sido una mofa a la ciudadanía. En la actualidad lo que tenemos es una pelea de perros entre GO Catastral y el IGAC por la entrega de la información y lo que significa este jugoso negocio.
Hemos sido víctimas como usuarios de la incompetencia de Go Catastral, pero primero está la ciudad.
Volver al IGAC con todo lo que ello significa, y por lo que muchos cartageneros hablan de sus servicios y otras cositas más, sería un retroceso imperdonable.
Proponemos, respetuosamente, al alcalde electo que, para poder conminar jurídicamente a Go Catastral a que cumpla con los reclamos y recursos presentados con ocasión de la actualizacion catastral, y las múltiples peticiones que tiene sin dar respuesta, se prorrogue el contrato por el tiempo justo, que permita la selección de un nuevo gestor catastral y la entrega pacífica de toda la información que posee este contratista. 
No podemos amanecer el 2 de enero sin este problema resuelto, porque le haríamos un daño terrible al golpeado comercio inmobiliario, lo mismo que al sector de la construcción en general.  
La segunda tarea que no da espera, porque debe ejecutarse en este Gobierno Distrital, corresponde al ajuste del presupuesto de la vigencia 2024, el mayor presupuesto público en la historia de la ciudad, estimado en la suma de 3.418.388’909.170, calculado con base en el comportamiento histórico de los últimos tres años del gobierno Dau, excelentes en materia de recaudo de impuestos.
La propuesta la hacemos, exclusivamente, desde el punto de vista técnico, por dos razones: por lo mal que ha sido realizada la actualizacion catastral que, incluso, se puede caer totalmente, o por la prosperidad de los múltiples reclamos realizados por los contribuyentes del predial, lo que podría afectar el recaudo esperado de este tributo y, por ende, el Marco Fiscal de Mediano Plazo. 
Por otro lado, los vientos de recesión económica que se ciernen en el país con el decrecimiento del PIB, y la torpeza con que el Gobierno Nacional ha abordado la peor noticia en muchos años de historia económica, muy a pesar de que Colombia siempre ha sido ejemplo en América Latina por su buen manejo económico.
El ajuste presupuestal no se hace necesario porque ponga en riesgo las finanzas distritales. Esto debe dejarse claro, porque, como ya hemos demostrado en varias columnas en Revista Metro, habrá recursos para el otro año, correspondientes al reaforo de los impuestos de Predial e Industria y Comercio, que deben sobrepasar los $250 mil millones, y los más de $500 mil millones que han quedado, históricamente, sin ejecutar en esta administración en estos tres últimos años.
El asunto es que al porcentaje de crecimiento de las rentas distritales, proyectado por la Secretaría de Hacienda, le ha sobrevenido un hecho trascendental, y es que un PIB de -0.3% con tendencia a mantenerse y con contracciones fuertes en todos los indicadores que dinamizan la economía local, obligan a recalcular las proyecciones de recaudo de los tributos.
No hacerlo iría en contravía de dos principios fundamentales del sistema presupuestal, cuales son: coherencia macroeconómica y homeóstasis presupuestal.
Adicionalmente, existe el riesgo latente que decrezcan los recursos del predial por las razones antes expuestas. 
Pero, además, sería una grave injusticia contra el próximo secretario o secretaria de Hacienda, quien podría, fácilmente, cargar con indicadores bajos de recaudos que desfigurarían absurdamente su gestión, siendo que la actual secretaria de Hacienda los ha calculado bajo para mostrar excelentes indicadores de gestión fiscal 
La otra tarea, señor alcalde Dumek Turbay, es la modernización de la administración pública distrital, que ya no da para más.
Sus planes ambiciosos de transformar la ciudad y darle el sitio que se merece en Colombia y el mundo son bienvenidos, pero con esa estructura administrativa obsoleta es muy difícil que lo logre.
Le hemos escuchado anunciar muchos cambios en la planta de personal, especialmente la creación de la Secretaría de Turismo, pero este no es un tema disperso, ni para complacer gremios o promesas de campaña. Este es un asunto muy serio que requiere de estudios complejos y completos.
No todo lo de William Dau ha sido malo, haciendo caso omiso a su torcida personalidad, pero en materia de modernización de la planta de personal de la administración distrital hay unos insumos muy importantes, unas nuevas funciones y procesos administrativos que su equipo de gobierno debe analizar con benevolencia (leer ‘Modernización o Catástrofe’).