Del cautiverio a la resiliencia: la voz del coronel Malagón que sacude al país

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Diez años de secuestro no pasan en vano. Marcan la piel, la mente y el alma. Pero en el caso del coronel (r) Raimundo Malagón, del Ejército Nacional de Colombia, también dejaron una huella inesperada: la transformación a través de la lectura y una visión de vida que hoy comparte con el país.

El coronel en retiro Raimundo Malagón, acompañado del presidente de la Veeduría en Salud Color Esperanza y el director del portal de noticias Las Noticias Cártagena. Foto tomada en Bogotá.

El oficial en uso del buen retiro compartió algunas de sus experiencias con Las Noticias Cártagena.

Su historia, tejida entre la oscuridad de la selva y la esperanza, volvió a tomar fuerza durante su participación como invitado en el 3er Congreso Internacional de Derechos Humanos y Liderazgo para la Paz 2026, realizado en Bogotá.

Con voz firme, pero cargada de memoria, Malagón habló sin rodeos. Reconoció que el secuestro fue un calvario, pero también una escuela.

“No todo fue sufrimiento”, dijo, recordando cómo los libros que llegaban a otros secuestrados terminaron siendo su refugio y su motor.

“Ser quien soy es gracias a eso”, afirmó. En medio de la selva, mientras la guerra lo rodeaba, comenzó a construir su futuro desde las páginas que devoraba, imaginando qué sería de él cuando recuperara la libertad.

Secuestrado por las FARC durante una década y liberado en la histórica Operación Jaque, el coronel se convirtió en símbolo de resistencia.

Autor del Himno al Soldado Colombiano, su legado trasciende el uniforme: es la representación viva de un hombre que no se rindió. Sin embargo, la libertad no significó el fin de la batalla.

Hoy enfrenta secuelas físicas y emocionales, entre ellas apnea del sueño y otras afecciones que, según relata, lo acompañarán de por vida.

Durante su intervención, el oficial retirado también lanzó duras reflexiones sobre el presente del país.

Cuestionó el rumbo de la seguridad y expresó su inconformidad con decisiones políticas que, a su juicio, han debilitado avances logrados en años anteriores. “Eso duele”, repitió, al referirse a lo que considera un retroceso en el control de los grupos armados. Su postura evocó el debate nacional sobre el plebiscito por la paz, cuyo resultado —según él— no fue respetado.

Aun así, su mensaje final fue un llamado a la unidad. Reconoció la complejidad del conflicto colombiano, alimentado por la geografía, el narcotráfico y décadas de violencia, pero insistió en la necesidad de encontrar un equilibrio: “mano dura y corazón grande”. Una frase que resume su visión de país, forjada entre el dolor y la esperanza.

El coronel también destacó que muchos soldados de la patria han sufrido este flagelo y no han logrado superarlo, dejando en evidencia una herida que sigue abierta en miles de familias colombianas.

Malagón anunció la reciente edición de su libro “Las Cadenas de la Infamia”, donde relata con profundidad su experiencia en cautiverio y las lecciones que le dejó una década en manos de sus captores.

Al cierre, el coronel Malagón envió un mensaje cargado de afecto a Cartagena y, de manera especial, a los lectores de Las Noticias Cartagena. Asimismo, destacó la labor que desarrolla la Veeduría en Salud Color Esperanza, resaltando su compromiso con la defensa de los derechos de los pacientes en el país.

Su historia no solo revive uno de los capítulos más duros del conflicto colombiano, sino que también se levanta como un testimonio de resistencia, memoria y esperanza.