Escoba nueva barre mejor: el gabinete que le devuelve la esperanza a Colombia
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Por Juan Martín Sánchez Gómez – Las Noticias Cartagena
«Escoba nueva barre mejor». Pocas veces un refrán popular ha retratado con tanta precisión el momento político que atraviesa Colombia.
Después de años de polarización, improvisación y una profunda desconfianza en las instituciones, el país parece respirar un nuevo aire.
La elección de Abelardo de la Espriella como presidente no solo cambió el rumbo político de la Nación; también despertó una expectativa que hacía mucho tiempo no se percibía entre amplios sectores de los colombianos.
Y esa expectativa tiene una explicación: los primeros nombres anunciados para integrar el gabinete ministerial.
La conformación de un equipo de gobierno suele ser el primer examen de un presidente. Allí se conocen sus prioridades, su visión de país y, sobre todo, el nivel de seriedad con el que pretende gobernar.
En este caso, las primeras designaciones parecen enviar un mensaje claro: privilegiar la experiencia sobre la improvisación y el mérito sobre los favores políticos.
El nombramiento de Rodrigo Lara Restrepo como ministro del Interior representa una apuesta por el diálogo institucional y la gobernabilidad.
Su reto será enorme: reconstruir puentes, consolidar mayorías en el Congreso y convertir las promesas de campaña en leyes que respondan a las necesidades del país.
En la misma línea aparece Miguel Gómez en el Ministerio de Hacienda. Su extensa trayectoria en la academia, el sector financiero, la diplomacia y la administración pública ofrece tranquilidad en uno de los frentes más sensibles del Estado.
Colombia necesita confianza para atraer inversión, generar empleo y recuperar el dinamismo económico.
La improvisación, en esa cartera, simplemente no tiene cabida.
La llegada de Fabio Arjona al Ministerio de Ambiente también deja ver una apuesta por el conocimiento técnico.
En tiempos donde el desarrollo y la sostenibilidad deben caminar de la mano, el país requiere decisiones responsables y alejadas de discursos ideológicos.
El Ministerio de Justicia recaerá en Iván Cancino, uno de los abogados penalistas más reconocidos del país.
Su experiencia jurídica puede convertirse en un activo importante para fortalecer el Estado de Derecho, combatir la impunidad y modernizar la administración de justicia.
Uno de los nombramientos más comentados ha sido el de Viviane Morales. Las críticas no se han hecho esperar, pero muchas parecen responder más a diferencias ideológicas que a una evaluación objetiva de su hoja de vida.
La democracia exige debatir las ideas, no descalificar a las personas por sus creencias. Al final, será su gestión la que deba ser evaluada por los colombianos.
La experiencia administrativa también tiene un lugar destacado con Elsa Noguera al frente del Ministerio de Transporte. Su paso por la Alcaldía de Barranquilla y la Gobernación del Atlántico dejó importantes resultados en infraestructura y gestión pública, credenciales que hoy generan optimismo frente a los desafíos de conectividad que enfrenta el país.
La lista continúa con Juliana Gutiérrez en Deporte, Mauricio Gómez en Comercio, Jaime Beltrán en Vivienda y el general retirado Jorge Mora, figuras que, desde distintos sectores, fortalecen la percepción de que el nuevo gobierno busca rodearse de personas con trayectoria y capacidad.
Claro está, un gabinete brillante no garantiza un gobierno exitoso.
La historia colombiana está llena de ministros con impecables hojas de vida que terminaron frustrando las expectativas ciudadanas.
Gobernar exige mucho más que currículos sobresalientes: requiere liderazgo, carácter, resultados y la capacidad de responder a las necesidades de millones de colombianos.
Sin embargo, sería mezquino desconocer que el comienzo genera ilusión. Después de años en los que muchos ciudadanos sintieron que el mérito pasó a un segundo plano, ver profesionales reconocidos asumir responsabilidades de Estado constituye un mensaje que inspira confianza.
Hoy Colombia necesita menos confrontación y más soluciones. Menos discursos y más resultados. Menos improvisación y más gerencia pública.
Faltan nombres por conocerse y vendrán decisiones difíciles que pondrán a prueba al nuevo gobierno.
Pero si el criterio aplicado hasta ahora se mantiene, el gabinete de Abelardo de la Espriella podría convertirse en uno de los equipos ministeriales con mayor nivel técnico y político de las últimas décadas.
El entusiasmo ya está sembrado. Ahora comienza el verdadero desafío: gobernar bien.
Porque los colombianos no esperan milagros. Esperan resultados.
Y como dice la sabiduría popular, escoba nueva barre mejor… pero solo el tiempo dirá qué tan limpia logra dejar la casa.




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