Lisbeth Montalvo lo perdió todo: un incendio destruyó su vivienda y su hijo de cinco años murió; cuatro meses después sigue esperando ayuda en Cartagena
La Veeduría en Salud Color Esperanza pide al alcalde Dumek Turbay una intervención humanitaria para que esta madre pueda reconstruir su hogar.
La organización también convoca a empresarios, periodistas, influenciadores y ciudadanos a sumarse a una campaña de solidaridad.
La vida de Lisbeth Montalvo cambió para siempre el 16 de julio de 2026. Ese día, un incendio consumió por completo su vivienda en el barrio La Candelaria, en Cartagena. Las llamas no solo destruyeron las paredes y el techo de su hogar, sino también los muebles, la ropa, los enseres y todo aquello que había construido con esfuerzo.

Pero la tragedia tuvo un desenlace todavía más doloroso. Seis días después, el 22 de julio, Lisbeth recibió la noticia que ninguna madre quisiera escuchar: su pequeño hijo, de apenas cinco años, falleció tras no lograr sobrevivir a las graves quemaduras sufridas durante la emergencia.

Desde entonces, esta mujer enfrenta una doble pérdida: la ausencia irreparable de su hijo y la difícil realidad de no tener una vivienda a la cual regresar.
Casi cuatro meses después de aquella tragedia, su situación vuelve a generar un llamado de atención en Cartagena. Según la Veeduría en Salud Color Esperanza, Lisbeth continúa esperando una respuesta que le permita recuperar un techo digno y comenzar a reconstruir su vida.
UNA RESPUESTA INSTITUCIONAL QUE GENERA INTERROGANTES
La Veeduría en Salud Color Esperanza informó que ha acudido al alcalde de Cartagena, Dumek Turbay Paz, para solicitar acompañamiento y apoyo humanitario para esta familia.
Sin embargo, de acuerdo con la organización, el caso fue remitido a Corvivienda, entidad que respondió mediante una comunicación escrita en la que informó sobre los requisitos para acceder a un programa de mejoramiento de vivienda.
La respuesta abrió nuevos interrogantes desde la veeduría: ¿puede una madre que perdió su casa y a su hijo en una misma tragedia encontrar una solución inmediata únicamente a través de un proceso de postulación?
La organización considera que este caso necesita una atención humanitaria que vaya más allá de los trámites administrativos y que permita evaluar las condiciones actuales de vulnerabilidad en las que se encuentra Lisbeth.
También planteó una reflexión sobre la solidaridad en la ciudad: mientras algunas familias afectadas por emergencias han recibido apoyo a través de campañas impulsadas por periodistas e influenciadores, otras continúan esperando que su situación llegue a los corazones de quienes pueden ayudar.
Para la veeduría, la atención y la solidaridad no deberían depender de la popularidad de una familia, sus contactos o su capacidad para visibilizar una tragedia.
UN LLAMADO DIRECTO AL ALCALDE Y A LA SOLIDARIDAD CARTAGENERA
La Veeduría en Salud Color Esperanza solicitó al alcalde Dumek Turbay revisar personalmente el caso y promover una ruta de acompañamiento humanitario que permita ayudar a Lisbeth a reconstruir su vivienda.
El llamado también está dirigido a empresarios, fundaciones, periodistas, influenciadores, organizaciones sociales y ciudadanos que puedan aportar materiales de construcción, cemento, bloques, arena, láminas, puertas, ventanas, alimentos, ropa, muebles y otros elementos necesarios para recuperar su hogar.
La intención es unir esfuerzos para que esta madre no tenga que enfrentar sola las consecuencias de una tragedia que le arrebató a su hijo y todo lo que tenía.
Cartagena tiene hoy una oportunidad de demostrar que la solidaridad no se queda en palabras y que detrás de cada emergencia hay personas que necesitan acompañamiento, respuestas y oportunidades para comenzar de nuevo.
Nadie puede devolverle a Lisbeth a su pequeño hijo. Tampoco borrar el recuerdo de aquel 16 de julio. Pero sí es posible tenderle una mano para que vuelva a tener un techo, un espacio digno y una razón para recuperar la esperanza.
HOY POR LA FAMILIA DE LISBETH, MAÑANA POR CUALQUIERA DE NOSOTROS.
La solidaridad no devuelve lo perdido, pero puede ayudar a reconstruir lo que la tragedia destruyó.


