Alerta en Cartagena por el estado de las ambulancias
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El reciente accidente entre una ambulancia y un vehículo particular en el barrio El Campestre volvió a encender las alarmas sobre las condiciones en las que operan estos vehículos de emergencia en Cartagena.
El choque ocurrió en un semáforo de la vía principal del sector y, aunque no dejó personas gravemente heridas, sí ocasionó cuantiosos daños materiales y reabrió el debate sobre los controles, revisiones técnico-mecánicas y el estado real de las ambulancias que circulan en la ciudad.
Tras el incidente, ciudadanos comenzaron a exigir respuestas claras por parte del Departamento Administrativo de Tránsito y Transporte (Datt) y del Departamento Administrativo Distrital de Salud (Dadis), entidades encargadas de vigilar tanto las condiciones técnicas como sanitarias de estos automotores.
Entre los interrogantes que hoy surgen están:
¿Cuándo fue el último operativo realizado para inspeccionar ambulancias en Cartagena?
¿Cuántas aprobaron las revisiones?
¿Cuántas fueron rechazadas?
¿Qué sanciones se impusieron a quienes incumplieron las normas?
¿Las ambulancias que no pasaron las pruebas realizaron las correcciones exigidas o continúan prestando servicio pese a las fallas detectadas?
Desde hace varios meses se vienen denunciando presuntas irregularidades en la operación de estos vehículos.
Algunas versiones conocidas por la comunidad señalan que una ambulancia solo frenaba con una llanta, mientras que otra debía ser asegurada con una piedra en una de sus ruedas delanteras para evitar que se moviera.
A esto se suma el visible deterioro de varias ambulancias que continúan transitando a alta velocidad por las concurridas y estrechas vías de Cartagena, situación que genera temor entre conductores, peatones y pacientes.
Muchos ciudadanos aseguran que algunos conductores manejan como si fueran protagonistas de una película de acción, creyéndose “Toretto” en medio de las calles de Cartagena, pese a que transportan pacientes y conducen vehículos que, en algunos casos, presentarían aparentes fallas mecánicas.
Las denuncias también apuntan a la necesidad de fortalecer los controles por parte de las autoridades y verificar si estos vehículos realmente cumplen con todos los requisitos sanitarios exigidos para operar.
Otro aspecto que genera preocupación es la limitada cantidad de ambulancias públicas disponibles para atender la demanda de los CAPS y centros asistenciales de la ciudad.
De acuerdo con denuncias ciudadanas y reportes entregados por veedores, actualmente serían apenas cuatro ambulancias las que realmente están operativas para atender a una población que supera el millón de habitantes.
Además, se conoció que varios de estos vehículos corresponderían a modelos 2020 y 2021, considerados por algunos ciudadanos y veedores como unidades demasiado antiguas para responder a las exigencias del servicio de emergencias en Cartagena.
“Apenas cuatro ambulancias para más de un millón de habitantes. Es deprimente ver cinco ambulancias peleando un SOAT”, manifestó un veedor ciudadano al cuestionar la situación del parque automotor destinado a emergencias médicas.
Hoy, más allá del accidente ocurrido en El Campestre, lo que queda en evidencia es la necesidad urgente de que las autoridades entreguen un informe detallado sobre las condiciones reales en las que se encuentran las ambulancias públicas y privadas que operan en Cartagena, así como las medidas que se están tomando para garantizar un servicio seguro, eficiente y digno para la comunidad.




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