El ejemplo que no llega desde el Datt
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La autoridad pierde su fuerza cuando quienes deben hacerla cumplir son los primeros en desobedecerla. La imagen que circula desde este miércoles —un funcionario del Datt transportando a dos personas en motocicleta, infringiendo las normas básicas de tránsito— es el reflejo del doble discurso institucional que tanto desgasta la confianza ciudadana.
No se trata solo de una infracción de tránsito. Se trata de la incoherencia de quien, investido con el uniforme oficial, debería actuar como garante de la seguridad vial y ejemplo ante la ciudadanía. La gravedad no está únicamente en la falta, sino en el mensaje que envía: que las reglas son para los otros.
El Departamento Administrativo de Tránsito y Transporte de Cartagena está ante una oportunidad clave. La sanción, tanto administrativa como económica, debe aplicarse sin contemplaciones. Más allá de lo interno, este caso exige un pronunciamiento público, claro y contundente. La ciudadanía merece saber que el mismo rigor que enfrentan los ciudadanos en las calles se aplica dentro de las filas institucionales.
Si el funcionario será sancionado o no es hoy la gran pregunta. Lo preocupante sería que esa respuesta nunca llegue, o peor aún, que llegue en silencio. La autoridad se ejerce también con el ejemplo. No hacerlo es aceptar que el uniforme es solo una prenda, y no una responsabilidad.




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