Familia de Irina Luz Gutiérrez exige investigación tras su muerte y cuestiona atención en la Clínica Barú
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La muerte de Irina Luz Gutiérrez Zúñiga, quien permaneció cerca de un mes hospitalizada luego de sufrir un accidente de motocicleta en Retiro Nuevo, jurisdicción de María La Baja, deja una familia buscando respuestas y reclamando una investigación integral sobre las circunstancias que rodearon su atención médica.
De acuerdo con el relato entregado por sus familiares, Irina ingresó consciente a la Clínica Barú, después del accidente, con una fractura completa en una de sus piernas.
Posteriormente, según la familia, su condición clínica se deterioró, entró en coma y una tomografía habría evidenciado lesiones craneoencefálicas.
La familia reconoce y agradece las gestiones adelantadas por Mutual Ser, la Personería, el DADIS y la Veeduría en Salud Color Esperanza, entidades y organismos que, según sus allegados, realizaron esfuerzos para procurar la atención requerida y gestionar un eventual traslado.
Sin embargo, los familiares lamentan que cuando estas instituciones fueron alertadas sobre la situación, el estado de salud de Irina ya era considerado crítico.
La familia cuestiona la oportunidad de la atención
Uno de los principales reclamos está relacionado con los llamados que, según sus familiares, habrían realizado a la Clínica Barú para solicitar atención y evaluar el estado de la paciente.
La familia sostiene que algunas de estas solicitudes no habrían recibido respuesta o atención oportuna, y cuestiona si las decisiones adoptadas durante la hospitalización pudieron tener alguna incidencia en el posterior deterioro de Irina.
Estos señalamientos, sin embargo, deberán ser establecidos mediante una investigación técnica y médica, que permita determinar qué ocurrió durante el proceso de atención y si se cumplieron los protocolos correspondientes.
El traslado a UCI y el debate por el SOAT
Otro de los puntos que genera interrogantes está relacionado con la cobertura del SOAT y el momento en que se gestionó el traslado de la paciente.
Según la familia, una vez agotada la cobertura inicial de la póliza, se insistió en la necesidad de trasladar a Irina a otra institución.
En ese proceso, Mutual Ser habría gestionado una cama de UCI en Medigel. Sin embargo, cuando llegó la ambulancia medicalizada para realizar el traslado, el médico responsable habría considerado que movilizar a la paciente en esas condiciones representaba un riesgo vital inminente, debido a la gravedad de su estado clínico.
El traslado finalmente no se habría concretado.
Irina murió posteriormente.
Una familia que hoy busca respuestas
Después de su fallecimiento, el cuerpo de Irina permaneció en Medicina Legal y posteriormente pudo ser trasladado hasta Retiro Nuevo, María La Baja, donde su familia podrá darle cristiana sepultura.
Sus allegados también relataron dificultades relacionadas con los trámites posteriores al fallecimiento y con las circunstancias asociadas al SOAT.
Más allá del dolor por la pérdida, la familia quiere saber qué ocurrió durante las semanas en las que Irina permaneció hospitalizada y si todas las actuaciones médicas y administrativas se realizaron de manera oportuna y conforme a los protocolos establecidos.
Veeduría pide investigación nacional
Ante este caso, la Veeduría en Salud Color Esperanza hace un llamado al Ministerio de Salud y Protección Social, al Ministerio de Transporte, a la Superintendencia Nacional de Salud y a las demás autoridades competentes para que revisen de manera rigurosa la atención que reciben las víctimas de accidentes de tránsito en las instituciones prestadoras de servicios de salud.
La organización solicita establecer, con base en evidencia médica y documental, si existieron demoras, omisiones, fallas en la atención o situaciones relacionadas con la cobertura del SOAT que pudieron afectar la oportunidad y seguridad de la atención de Irina.
La preocupación planteada por la familia y la Veeduría va más allá de este caso particular: que una persona accidentada pueda enfrentar obstáculos administrativos o financieros cuando lo prioritario debe ser preservar su vida y garantizarle atención médica oportuna.
No se están atribuyendo responsabilidades de manera anticipada. Lo que se reclama es una investigación seria, técnica, independiente y transparente que permita establecer qué ocurrió, determinar si hubo irregularidades y, de ser así, establecer las responsabilidades y los correctivos correspondientes.
La vida debe estar primero
El caso de Irina Luz Gutiérrez vuelve a poner sobre la mesa las preguntas que enfrentan miles de familias cuando un ser querido resulta víctima de un accidente de tránsito:
¿La atención fue oportuna? ¿Se agotaron todas las alternativas médicas? ¿Hubo barreras administrativas? ¿El SOAT cumplió su función? ¿Se tomaron las decisiones adecuadas en cada momento?
Son preguntas que ahora deberán ser respondidas por las autoridades y las instituciones competentes.
El SOAT debe garantizar la atención de las víctimas y no convertirse en una barrera para proteger su vida.
Desde este portal enviamos un saludo de solidaridad a la familia de Irina por su pérdida.




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