La inasistencia alimentaria también en una forma de violencia contra la mujer

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Una de las conclusiones del conversatorio realizado en Uninúñez.

Durante el conversatorio Juntos para una Ciudad de Derechos, organizado por la Corporación Universitaria Rafael Núñez (Uninúñez), se conocieron datos relevantes en cuanto a la violencia contra la mujer. Destacándose que la inasistencia alimentaria también es una forma de violencia que cada día toma fuerza.

Liliana Camargo Castellar, directora del Consultorio Jurídico y Centro de Conciliación de la Corporación Educativa Rafael Núñez.


Para Liliana Camargo Castellar, directora del Consultorio Jurídico y Centro de Conciliación de la Corporación Educativa Rafael Núñez, son muchísimas, muchísimas las mujeres que hoy por hoy padecen esa forma de violencia.
«Es una forma de violencia económica, pero también hoy la estamos viendo como una forma de violencia vicaria porque la violencia, la inexistencia alimentaria, además de generar violencia hacia la mujer, también genera violencia hacia los hijos. A veces son instrumentalizados, a través de la falta de aporte económico, para producirle el daño a la mujer. Una mujer que lleva toda la carga y todo el peso económico del hogar es una mujer que está siendo violentada en el día a día».
Lastimosamente, sostiene, se han normalizado esas situaciones y la sociedad a veces no condena la inexistencia alimentaria por parte de los hombres y de los padres con la misma contundencia que de pronto juzgan a una mujer que en algún momento se siente vulnerada y que de pronto dice, no puedo con los hijos, no puedo con esta carga.
«Entonces, la sociedad la culpa. Si la mujer dice, no puedo con esta carga, la sociedad la juzga. Pero para los hombres que inasisten, que no asisten alimentariamente a los hijos, realmente no hay esa sanción social y lo vemos como normal», explicó Camargo Castellar.
Agregó que las mujeres (ellas) llegan inclusive solicitando alimentos y a veces dicen lo que él quiera darles, lo que él pueda dar. «Es decir, ni ellas mismas dimensionan el daño que se les está haciendo con esta forma de violencia.
¿Hay un estimativo de cuántas mujeres aquí en Cartagena estarían padeciendo de esta situación?
«Esa es una pregunta que yo también me hago. Queremos sacar adelante uno de los proyectos que tenemos para hacer una investigación que nos permita establecer exactamente cómo está Cartagena frente al tema de la inasistencia».
La Directora del Consultorio Jurídico y Centro de Conciliación de la Corporación Educativa Rafael Núñez, sostiene que se podría comenzar con todos los consultorios jurídicos de la ciudad porque sí se cuenta con un dato cierto. «Es que el asunto que más usuarios demanda y casi todas son mujeres es el tema de la inasistencia alimentaria. En el consultorio jurídico de 60 casos de inasistencia alimentaria, 58 son promovidos por mujeres y a veces tenemos dos hombres. Pero el tema de los hombres no es precisamente inasistencia sino para que se le quite la cuota de alimentos o para que se le disminuya», puntualizó.

Consultorio jurídico
Desde el Consultorio Jurídico y Centro de Conciliación se implementó la Clínica Jurídica de Mujeres y Asuntos de Género, cuyo propósito es atender con enfoque de género a todas las mujeres que lleguen a solicitar los servicios.
Uninúñez, a través del Consultorio Jurídico, se vinculó a muchas actividades en la ciudad. Se cuenta con servicios en las tres Casas de Justicia de la ciudad, Country, Chiquinquirá y Canapote.
«Adicionalmente, estamos haciendo un trabajo articulado con las alcaldías de las localidades 1 y 2, con la Personería Distrital para ofertar los servicios del consultorio a las personas de los estratos 1 y 2 de la ciudad, inclusive estrato 3.
¿A cuánta gente llegaron en este año, y qué resultados se tienen?
El consultorio por año atiende a 1.200 personas, un aproximado de 600 usuarios semestralmente. «Estamos aportando un número significativo de conciliaciones, sobrepasamos las 100 conciliaciones al semestre y generamos un impacto importante en las Casas de Justicia con la atención a los usuarios y la prestación de los servicios de conciliación, que como mecanismo alternativo aporta muchísimo a la ciudad.
Específicamente con el tema de la mujer víctima, ¿cómo va todo este proceso? «En el tema de mujeres, desde la Clínica Jurídica de Mujeres y Asuntos de Género, estamos brindando atención a las mujeres con enfoque de género. Este semestre hemos atendido a 41 mujeres víctimas, que en un principio no se reconocían como tal. Hemos articulado nuestros servicios con la Comisaría de Familia, a través de una estrategia que se denomina Ruta Violeta. Con ello, logramos que las mujeres víctimas de violencia sean atendidas por la Comisaría de Familia cuando así lo requieran de una manera humanizada y personalizada. Es decir, le quitamos a la mujer ese peso de tener que llegar desorientada a buscar la solución a un conflicto.