Piñalito estrena acueducto y Barranco Yuca inicia una nueva era de agua potable en Magangué

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Lo que durante años fue una necesidad para las familias del corregimiento de Piñalito, en Magangué, hoy es una realidad.

La Gobernación de Bolívar entregó oficialmente el nuevo acueducto de esta comunidad, una obra con una inversión de $5.679 millones que beneficia directamente a más de 2.500 habitantes.

La infraestructura fue ejecutada por la Gobernación de Bolívar, a través de Aguas de Bolívar S.A. E.S.P., y fue construida en aproximadamente un año con el propósito de garantizar un sistema integral de captación, tratamiento, almacenamiento y distribución de agua potable.

Durante la entrega, el gobernador Yamil Arana destacó la importancia de convertir una necesidad histórica de la comunidad en una solución concreta.

“Esto es lo que más nos gusta, ver a la gente feliz. En la comunidad había gente que no creía y eso es normal cuando han sido mentiras año tras año. Hoy que ven que es una realidad se dan cuenta de la importancia de tenerlo y mantenerlo”, afirmó el mandatario.

Arana agregó que se trata de un acueducto moderno, con agua de buena calidad, diseñado y planificado en coordinación con la Alcaldía de Magangué.

Un acueducto completo para Piñalito
El proyecto permitió transformar integralmente el sistema de acueducto del corregimiento.

Entre las obras ejecutadas se encuentra la optimización de un pozo profundo de 120 metros, que sirve como fuente de abastecimiento para el sistema.

También fue construida una planta de tratamiento compacta con capacidad de 5 litros por segundo, además de un tanque bajo en concreto de 100 metros cúbicos y un tanque elevado de 50 metros cúbicos, destinados al almacenamiento y posterior distribución del agua.

La infraestructura cuenta igualmente con 341 metros de tubería de aducción en PEAD de 110 milímetros y 4.705 metros lineales de redes de distribución, que permiten llevar el servicio a diferentes sectores del corregimiento.

Uno de los componentes clave son las 400 acometidas domiciliarias instaladas con sus respectivos medidores, lo que permitirá que las familias reciban el servicio directamente en sus viviendas y tengan control sobre el consumo.

El proyecto incorporó además un sistema eléctrico de media tensión y 30 paneles solares, junto con una caseta para el cuarto eléctrico, oficina y laboratorio, así como una caseta de operaciones con cerramiento.

“Ahora es nuestro compromiso mantenerlo”
Para la comunidad, la llegada del agua potable representa mucho más que una obra de infraestructura. Significa mejores condiciones para las familias, los niños y los adultos mayores y la posibilidad de contar con un servicio esencial de manera permanente.

“Esto era lo que estábamos esperando y ahora es nuestro compromiso ayudar a mantenerlo. Gracias al Gobernador por traer esta obra, la más importante que se le haya hecho a esta comunidad”, manifestó un integrante de la Junta de Acción Comunal.

Barranco Yuca también comienza a construir su acueducto
La jornada de obras para Magangué no terminó en Piñalito.

Luego de entregar el nuevo acueducto, el gobernador Yamil Arana, acompañado por Eliana Romero, gerente de Aguas de Bolívar, y el equipo de trabajo de la entidad, se trasladó al corregimiento de Barranco Yuca, donde comenzó oficialmente la construcción de un nuevo sistema de acueducto.

La obra tendrá una inversión de $8.000 millones y está proyectada para beneficiar a cerca de 3.700 habitantes.

El propio gobernador instaló el primer tubo que marca el inicio de los trabajos, que contemplan el mantenimiento de un pozo profundo, instalación de nuevas bombas, líneas de aducción, construcción de una planta de tratamiento y tanques semienterrados, entre otras obras.

El objetivo es que las familias de Barranco Yuca también puedan acceder a agua potable de calidad y contar con un sistema de abastecimiento acorde con las necesidades de la comunidad.

Agua potable que cambia la vida en los corregimientos
Con la entrega de Piñalito y el inicio de la obra en Barranco Yuca, la Gobernación de Bolívar avanza en la ampliación de la infraestructura de agua potable en las zonas rurales del departamento.

En Piñalito, los números resumen la magnitud del proyecto: $5.679 millones de inversión, más de 2.500 habitantes beneficiados, 400 acometidas domiciliarias, planta de tratamiento, tanques de almacenamiento, redes de distribución y energía solar.

Pero detrás de cada tubería, cada tanque y cada conexión hay una transformación mucho más importante: familias que ahora pueden abrir la llave de sus casas y encontrar agua potable como parte de su vida cotidiana.

Y en Barranco Yuca, esa expectativa comienza a convertirse en realidad con una obra de $8.000 millones que busca llevar el mismo beneficio a cerca de 3.700 habitantes.