Real Cartagena quiere romper las cadenas y llegar a la A

Por José Ricardo Bello
Director de Revista Corner
@cornerctg

Al llegar a los cuadrangulares semifinales del segundo torneo BetPlay, Real Cartagena espera, por fin, romper las cadenas, independizarse futbolísticamente y conquistar el anhelado ascenso a la primera división del fútbol colombiano.

Ahora es borrón y cuenta nueva. Luego del sorteo, el equipo heroico quedó ubicado en el Grupo B, junto a Real Cundinamarca, Tigres y Deportes Quindío. Sobre el papel, parece un grupo accesible que le permita disputar la segunda final de este 2026 frente al ganador del Grupo A, integrado por Independiente del Valle, Envigado, Unión Magdalena y Boca Juniors.

La nómina y su rendimiento

En este camino no ha faltado ningún ingrediente para responder al desafío. Por eso, se espera que desde el comienzo de los cuadrangulares se marque la diferencia y se consigan los tres primeros puntos frente a Tigres.

La nómina ha trabajado intensamente en los aspectos tácticos y técnicos bajo la orientación del profesor Hernández, sin descuidar el componente emocional, fundamental para aprender a manejar las situaciones de presión y convertir el trabajo en resultados.

Una de las fortalezas de Real Cartagena es su capacidad ofensiva, reflejada en los 26 goles anotados. Esta característica ha sido importante en los últimos torneos y representa una de las principales armas del equipo para afrontar esta fase definitiva.

Sin embargo, en las evaluaciones también hay aspectos por mejorar. El rendimiento como local debe fortalecerse, porque conseguir los nueve puntos en casa será determinante para aspirar a disputar la final. Igualmente, el esquema defensivo debe encontrar un equilibrio que evite sorpresas y permita aprovechar mejor las oportunidades de gol.

La presencia de Solarte, solicitada por buena parte de la hinchada y de la prensa deportiva, está dando resultados. Ojalá encuentre en Tegue a su compañero ideal en la defensa, o en los demás jugadores que estén disponibles para cumplir esa función.

El mediocampo es, quizás, la línea que despierta mayores expectativas. La afición quiere volver a ver al Didier Pino que brilló en Jaguares, a un Edinson López en su mejor momento y a Juan David respondiendo a la confianza que le ha brindado el profesor Hernández.

Si Real Cartagena logra equilibrar esta zona del campo y encuentra a un Juan Pablo Gallego en buena forma, o a Jarlan Barrera en toda su dimensión futbolística, Fredy Montero podría tener muchas oportunidades para disfrutar del fútbol y convertir los goles que lo consagren aún más con la camiseta auriverde.

De igual manera, las alternativas de Manotas, Meléndez y Gallego deben estar preparadas para responder cuando sean requeridas y aportar su grano de arena en la búsqueda del ascenso.

El grupo: rivales de cuidado

Los rivales merecen respeto por lo realizado durante el segundo torneo. Real Cundinamarca reaccionó y alcanzó 28 puntos, los mismos del líder Independiente del Valle. Esa circunstancia le otorga una ventaja en caso de empate, de acuerdo con los criterios de desempate aplicables.

Por eso, Real Cartagena tiene el compromiso de marcar diferencias, especialmente en los enfrentamientos directos, donde cada punto puede resultar determinante para definir la clasificación a la final.

Tigres de Bogotá, bajo la dirección de un técnico joven como Rafael Eduardo Rodríguez, seguramente buscará dar sorpresas y convertirse en un rival incómodo.

Por nombre y trayectoria, Deportes Quindío y Real Cartagena podrían ser considerados favoritos para ganar el grupo. Sin embargo, en el fútbol no se vive de nombres ni de historia, sino de rendimiento. Y ese es precisamente el que la hinchada quiere ver en el equipo cartagenero.

En este 2026, la Dimayor les otorga un valor especial a los puntos de la reclasificación. Terminar primero o segundo al cierre del segundo torneo puede representar una ventaja decisiva: ganar uno de los dos campeonatos permite asegurar el ascenso directo, mientras que la reclasificación también puede ser determinante para definir los cupos, según el reglamento vigente.

Esa es otra apuesta de Real Cartagena: sumar los puntos necesarios para conquistar el grupo y mantenerse en la pelea por los objetivos deportivos. En esa lucha también aparecen Envigado, Quindío y Unión Magdalena.

Pero, sea cual sea la opción, el equipo necesita mejorar su rendimiento como local, consolidarse futbolísticamente y encontrar regularidad cuando juegue de visitante.

Esperemos que la lectura de los partidos sea la adecuada y que la ansiedad, ese factor que tantas veces ha jugado en contra de Real Cartagena, no termine perjudicando sus aspiraciones.

La experiencia debe ser aportada por la base de jugadores que llegó de Jaguares, entre ellos López, Barrera y Montero. Ellos conocen este tipo de finales y saben lo que significa competir bajo presión. A esa experiencia se debe sumar lo aprendido durante el semestre anterior para llegar a la final y mantener vivo el sueño del ascenso.

Lo administrativo: familia Díaz, ColombiaGol y Rendón

Mucho se habla de los asuntos administrativos que rodean a Real Cartagena. En medio de las diferencias y las expectativas, es justo destacar la voluntad y la entrega del grupo empresarial de la familia Díaz, que quiere hacer historia con el equipo.

Las divergencias deben dialogarse y resolverse con madurez. Esa disposición es fundamental para mejorar las relaciones y fortalecer el manejo empresarial, especialmente en lo relacionado con el recurso humano.

Recursos y esfuerzos se han destinado a conformar una nómina competitiva. Ahora, lo que todos esperan es que esa inversión se traduzca en un rendimiento deportivo a la altura de las aspiraciones de la institución y de su afición.

Los directivos de ColombiaGol también han contribuido con la llegada de jugadores valiosos, como Montero, Solarte y Tafur, además del cuerpo técnico. La apuesta consiste en encontrar la combinación adecuada para que todas las piezas funcionen y den frutos, como ocurrió en su momento con Envigado.

Ofenderse entre nosotros no es la opción en medio de este largo calvario que ha vivido Real Cartagena. Lo que corresponde es respaldar el proyecto deportivo, dialogar sobre las diferencias y esperar que los resultados lleguen en la cancha.

Esperemos que se jueguen los cuadrangulares y que, posteriormente, en el escenario de la oferta y la demanda, llegue el humo blanco sobre el futuro administrativo del equipo. Allí se conocerá si se concreta la compra del club, como lo ha manifestado desde un comienzo el señor Antonio Díaz, o si se mantiene la alianza empresarial que todo el entorno espera que dé resultados.

Lo importante es acabar con esa expresión maligna que durante tanto tiempo ha acompañado al equipo: que «no se quiere ascender».

Sin duda, confirmar el ascenso sería la mejor noticia de este 2026 para una hinchada que, a pesar de las frustraciones, siempre vuelve a ver renacer sus esperanzas.

La afición: el respaldo que Real Cartagena necesita

La invitación es a apoyar al equipo y mantener un buen comportamiento en las tribunas. Independientemente del resultado, se espera que el próximo 3 de noviembre el estadio Jaime Morón León esté completamente abarrotado para acompañar al equipo en esta fase decisiva, luego de las gestiones dirigenciales que permitieron contar con el escenario para los cuadrangulares.

Si se unifican los criterios entre directivos, cuerpo técnico, jugadores, prensa y periodistas, podría llegar el brindis soñado: ver a Real Cartagena conquistar el objetivo que toda la ciudad espera y demostrar en el terreno de juego que tiene con qué ascender.

El ascenso está a la distancia, pero hay que recorrer el camino completo y llegar a la meta. Es el momento de transformar las palabras en resultados, la ilusión en fútbol y la esperanza en una celebración que Cartagena lleva años esperando.

Como Arquímedes al descubrir cómo medir el volumen de un cuerpo irregular, el equipo heroico necesita encontrar la fórmula que le permita alcanzar su objetivo y gritar con toda la fuerza de su historia:

¡EUREKA, EUREKA! ¡Y POR FIN, ASCENDER A LA A!