Roy Barreras dice que Gustavo Petro podría ser su vicepresidente en 2026 y agita el debate en la centroizquierda

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El candidato presidencial Roy Barreras dejó abierta la posibilidad de que el actual presidente Gustavo Petro pueda integrar su fórmula como vicepresidente en las elecciones de 2026, una afirmación que reavivó el debate político dentro de la centroizquierda colombiana.

Consultado directamente sobre quién podría acompañarlo en una eventual aspiración a la Casa de Nariño, Barreras aseguró que no existe una prohibición legal para que un presidente en ejercicio, una vez termine su mandato, aspire a la Vicepresidencia de la República.

“No está prohibido que un presidente de la República sea vicepresidente”, afirmó el exembajador.

Aunque aclaró que no se trata de una decisión tomada, la sola mención del nombre de Petro fue interpretada en distintos sectores políticos como una señal de continuidad del proyecto que llegó al poder en 2022 y de la cercanía entre ambos dirigentes.

Barreras oficializó su aspiración presidencial en octubre de 2025, luego de una amplia trayectoria que incluye su paso por el Senado, la Presidencia del Congreso y la Embajada de Colombia en el Reino Unido. Desde entonces, ha insistido en la necesidad de construir una candidatura con respaldo parlamentario sólido y, sobre todo, sin fracturas internas.

Uno de los ejes centrales de su discurso ha sido evitar la fragmentación del progresismo. En ese sentido, ha advertido que presentar varias candidaturas de centroizquierda en primera vuelta podría debilitar el voto y abrirle espacio a sectores opositores.

Esta postura cobró mayor relevancia tras el anuncio de Luis Gilberto Murillo y Juan Fernando Cristo de competir directamente en primera vuelta, sin pasar por una consulta interna. Para Barreras, esa estrategia representa un riesgo electoral para el bloque progresista.

El pronunciamiento de Barreras generó reacciones inmediatas en el escenario político, donde distintos sectores interpretan sus palabras como un movimiento estratégico para mantener cohesionada la base progresista y proyectar la continuidad de su agenda más allá del actual mandato presidencial.

El candidato reiteró que su propuesta es llegar a la primera vuelta con una sola candidatura unificada y recordó que, tras las consultas del 8 de marzo, se deberá avanzar hacia un acuerdo político que permita consolidar una sola opción en el tarjetón presidencial.