Sangrienta madrugada en Cartagena: cuatro muertos a bala en menos de tres horas

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La violencia volvió a teñir de sangre las calles de Cartagena.

En menos de tres horas, cuatro personas fueron asesinadas en distintos hechos ocurridos en los barrios Olaya Herrera, Las Palmeras y Barrio Chino, durante una noche marcada por el sonido de los disparos y el temor de los habitantes.

El primer hecho se registró sobre las 11:30 de la noche del domingo en el sector La Arrocera, del barrio Olaya Herrera. Allí se desató una violenta confrontación que terminó con la muerte de Jhonatan Utria Miranda, de 28 años, y José Carlos Rodríguez Segovia, de 21.

Según versiones conocidas por las autoridades, Rodríguez Segovia habría llegado hasta el lugar y disparado contra Utria Miranda. Sin embargo, la reacción de varias personas que se encontraban en la zona fue inmediata.

Testigos indicaron que el presunto atacante fue reducido, desarmado y gravemente herido. Ambos fueron trasladados a un centro asistencial, donde finalmente fallecieron.

Cuando la ciudad aún intentaba asimilar este doble homicidio, un nuevo ataque sicarial estremeció al barrio Las Palmeras.

Eran aproximadamente las 11:50 de la noche cuando José Miguel Medina Agámez, de 33 años, fue sorprendido por un hombre armado que le disparó en repetidas ocasiones.

La víctima cayó mortalmente herida en plena vía pública, mientras el pistolero escapaba del lugar. José Miguel Medina murió antes de recibir asistencia médica.

La ola de sangre no terminó allí. Ya en la madrugada del lunes, hacia la 1:30 a.m., otro crimen sacudió al Barrio Chino. En la transversal 23A fue asesinado Blake Fajardo Gómez, de 38 años.

De acuerdo con testigos, un sujeto se acercó a la víctima y abrió fuego en varias ocasiones, dejándola sin vida en el sitio. El agresor huyó antes de la llegada de las autoridades.

Funcionarios del CTI de la Fiscalía General de la Nación realizaron las inspecciones técnicas a los cadáveres y asumieron las investigaciones para establecer los móviles de estos hechos violentos que dejan un saldo de cuatro muertos en una sola madrugada.

La seguidilla de homicidios vuelve a encender las alarmas sobre la seguridad en Cartagena, una ciudad que sigue enfrentando el desafío de contener la violencia armada en varios de sus sectores populares.