Tribunal ordena proteger la Ciénaga de la Virgen y El margen derecho de La Boquilla ante nuevas afectaciones ambientales
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La preocupación por el deterioro ambiental de uno de los ecosistemas más importantes de Cartagena llegó a los estrados judiciales.
El Tribunal Administrativo de Bolívar ordenó adoptar medidas cautelares para proteger la Ciénaga de la Virgen y los sectores del margen derecho de La Boquilla, ante la amenaza que representan nuevas ocupaciones, rellenos, tala de manglar y construcciones en zonas ambientalmente protegidas.
La decisión fue adoptada mediante el Auto No. 222 del 7 de septiembre de 2026, dentro de una acción popular promovida por la Personería Distrital de Cartagena.
En este proceso intervino la Procuraduría 03 Judicial II para Asuntos Ambientales y Agrarios de Cartagena, que actuó como coadyuvante y solicitó expresamente la adopción de medidas cautelares, argumentando que las afectaciones ambientales advertidas son graves y continúan presentándose.
La Ciénaga, bajo presión
Detrás de la decisión judicial existe una preocupación de fondo: mientras avanza el proceso judicial, nuevas intervenciones podrían transformar de manera irreversible sectores de la Ciénaga de la Virgen y del margen derecho de La Boquilla.
De acuerdo con lo expuesto ante el Tribunal, se han advertido ocupaciones ilegales, rellenos, tala de manglar y construcciones en zonas de bajamar, situaciones que podrían generar daños ambientales de difícil o incluso imposible recuperación.
La Procuraduría aclaró que las medidas solicitadas no tenían como propósito promover desalojos masivos, sino establecer acciones urgentes de prevención, vigilancia, coordinación institucional y protección ambiental.
El mensaje de fondo es claro: no se puede esperar a que el daño ambiental sea irreversible para comenzar a actuar.
Tribunal advierte falta de coordinación
El Tribunal Administrativo de Bolívar consideró acreditada la existencia de una amenaza ambiental actual, relacionada con el carácter continuado de las ocupaciones, los rellenos y las afectaciones al manglar.
Aunque las autoridades han desarrollado diferentes actuaciones para atender la problemática, el Tribunal encontró que estas se han realizado de manera dispersa y que no existe un esquema suficientemente verificable de coordinación, actualización, seguimiento y reacción.
Para el Tribunal, la posibilidad de que nuevas intervenciones terminen consolidando daños difíciles de reparar justifica la adopción urgente de las medidas cautelares.
Distrito, CARDIQUE Y DIMAR deberán actuar
La orden judicial involucra directamente al Distrito de Cartagena, CARDIQUE y DIMAR, entidades que deberán mantener y ejecutar acciones de:
Prevención.
Vigilancia.
Inspección.
Control.
Investigación.
Estas acciones deberán dirigirse especialmente contra nuevas ocupaciones, rellenos, tala o afectación del manglar e intervenciones en zonas de bajamar, playas, cuerpos de agua y demás áreas ambientalmente protegidas del margen derecho de La Boquilla.
Pero el Tribunal no se quedó solamente en ordenar vigilancia.
15 días para una matriz de protección
Las entidades deberán elaborar, dentro de los 15 días hábiles siguientes a la notificación de la decisión, una matriz conjunta de protección y control.
El documento deberá identificar las áreas priorizadas, establecer su estado actual y determinar las actividades de inspección, vigilancia y monitoreo que deberán realizarse.
También deberá precisar:
Las autoridades responsables.
Los cronogramas de actuación.
Los indicadores de cumplimiento.
Las acciones que deberán activarse cuando sean detectadas nuevas intervenciones.
30 días para un diagnóstico técnico
Además, el Distrito, CARDIQUE y DIMAR tendrán un plazo de 30 días hábiles para presentar un diagnóstico técnico actualizado de las áreas priorizadas.
El estudio deberá permitir establecer dónde están las nuevas intervenciones, cuál es su naturaleza y qué afectaciones han producido sobre el manglar, los cuerpos de agua, las zonas de bajamar y las playas.
También deberá identificar los riesgos de que la situación continúe agravándose y definir las medidas de contención, control, restauración o recuperación que resulten procedentes.
Una alerta sobre el futuro de la Ciénaga
La decisión judicial pone nuevamente sobre la mesa una problemática que durante años ha generado preocupación entre comunidades, autoridades y organizaciones ambientales.
La Ciénaga de la Virgen no es solamente un espacio geográfico de Cartagena.
Es un ecosistema que cumple funciones ambientales fundamentales y que forma parte de la vida de numerosas comunidades que habitan en su entorno.
Ahora, con las medidas cautelares, el Tribunal busca evitar que mientras se define de fondo la acción popular continúen consolidándose intervenciones que posteriormente puedan resultar mucho más difíciles de revertir.
La orden representa, en ese sentido, un llamado a que las instituciones pasen de actuaciones aisladas a una estrategia conjunta, verificable y permanente de protección ambiental.
La pregunta que queda sobre la mesa es si esta vez la vigilancia será suficiente para impedir que nuevos rellenos, construcciones y tala de manglar sigan ganándole terreno a la Ciénaga de la Virgen.




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