Planes de Desarrollo Local

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Por Bernardo Romero Parra

El Concejo de Cartagena de Indias a través del Acuerdo 006 de 2003 definió en el territorio del Distrito Turístico y Cultural de Cartagena de Indias, tres localidades como divisiones administrativas así: Histórica del Caribe Norte, de la Virgen y Turística y la Industrial de la Bahía, luego en el Decreto 581 del 2004 se reglamentó el sistema desconcentrado de las localidades en el Distrito de Cartagena de Indias y el Fondo de Desarrollo Local.

Fue ese acto administrativo donde se estableció la formulación de planes de desarrollo para las localidades como una metodología de planeación que estableciera: Una visión del desarrollo futuro del área de jurisdicción; Propuestas de grandes líneas de acción que la localidad debe abordar concordantes con la denominación de las prioridades y programas del Plan de Desarrollo del Distrito; Proyectos de gran impacto y la asignación de recursos para cada una de las unidades comuneras definidas, teniendo en cuenta las Necesidades Básicas Insatisfechas de la población.

Fue así como desde la época del exalcalde Alberto Barboza, cada localidad viene elaborando su plan de Desarrollo, sin que estos hayan logrado causar un impacto notorio en el mejoramiento de las condiciones de vida de sus comunidades. Lo cual se podría atribuir a la inexistencia de prospectiva en los objetivos y alcances de los planes, a la desarticulación con entidades distritales, departamentales y nacionales, la falta de financiación adecuada o a la descontinuación en la ejecución de proyectos públicos en las administraciones siguientes.

Hoy consideramos que los actuales Alcaldes Locales y sus Juntas Administradoras, deben recoger todo ese cumulo de experiencias para elaborar planes de desarrollo enriquecidos y armonizados con el “Plan de Desarrollo Distrital Cartagena, Ciudad de Derechos y Deberes”, donde visionen como prioridad la superación humana de la población de su territorio a partir de acciones de formación profesional y para el trabajo, aunados a la vinculación de procesos de generación de ingresos individuales y colectivos. Para lo cual se requiere la formulación de diagnósticos socioeconómicos que reconozcan las fortalezas económicas de las Unidades Comuneras de Gobierno Urbanas y Rurales y le apunten a formalizar como microempresas las actividades de producción de unidades familiares o comunitarias, por ejemplo en las poblaciones con atractivos turísticos como la Boquilla. De igual manera se podrían implementar proyectos de economía popular en sectores de pobreza extrema como los Barrios: San Francisco, La Candelaria y Nelson Mandela.