¡Basta! Veeduría en Salud Color Esperanza exige visita urgente a la Clínica Barú
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¡El paciente SOAT no es un paciente de segunda categoría!
La Veeduría en Salud Color Esperanza hizo un llamado público y urgente a la Secretaría de Salud Distrital de Cartagena para que, en ejercicio de sus funciones de inspección, vigilancia y control, realice una visita presencial a la Clínica Barú, ante las múltiples quejas e inconformidades manifestadas por usuarios y familiares de pacientes.

La solicitud no busca señalar responsables anticipadamente ni establecer culpabilidades sin una investigación. Lo que se exige es que las denuncias sean escuchadas, verificadas y atendidas por las autoridades competentes.
Desde la Veeduría consideran que, cuando existen testimonios relacionados con la atención, seguridad, privacidad, aseo y condiciones de acceso a una institución de salud, corresponde a las autoridades realizar las verificaciones necesarias directamente en el lugar.
Las denuncias deben ser escuchadas. Los hechos deben ser verificados. Y las autoridades deben actuar.

Una denuncia que genera preocupación
Uno de los testimonios que mayor preocupación ha generado corresponde al de una usuaria que manifestó haber sido sometida, presuntamente, a aproximadamente 14 intentos de canalización por diferentes personas, sin que, según su relato, lograran encontrar una vena.
Después de esta situación, la paciente decidió no permitir nuevos intentos.
Sin embargo, de acuerdo con la denuncia puesta en conocimiento de la Veeduría, posteriormente se le habría presentado un documento en el que se dejaba constancia de que la paciente no se dejaba canalizar.
Ante esta situación surge una pregunta que, según la Veeduría, debe ser respondida mediante una revisión objetiva:
¿Por qué no se verifica todo el contexto que llevó a la paciente a negarse a continuar con el procedimiento?
No es lo mismo una negativa arbitraria frente a un procedimiento que una decisión adoptada después de lo que, según el testimonio, habrían sido múltiples intentos fallidos.
El contexto importa.
La historia completa importa.
Y la seguridad del paciente debe ser una prioridad.
Por ello, la Veeduría solicita verificar:
Quiénes realizaron los procedimientos.
Cuántos intentos de canalización se realizaron.
La formación e idoneidad del personal involucrado.
Si existió la supervisión correspondiente.
Si se cumplieron los protocolos institucionales.
Si fueron respetados los derechos y principios de seguridad del paciente.
También hay quejas sobre aseo, privacidad y dignidad
La preocupación no termina con los procedimientos de canalización.
La Veeduría en Salud Color Esperanza también asegura haber recibido quejas relacionadas con presuntas deficiencias en el aseo de los baños, falta de privacidad, desorden y preocupación por la presencia de hombres y mujeres en espacios compartidos.
Estas situaciones, aclara la organización, deben ser verificadas directamente por la autoridad competente.
Por eso, el llamado es enfático:
¡Hay que ir al lugar!
Hay que recorrer las instalaciones.
Hay que verificar las condiciones reales.
Hay que escuchar a los pacientes.
Y hay que establecer, mediante una actuación objetiva y respetando el debido proceso, si existen o no irregularidades.
También preocupa la obstrucción del andén y los trancones en la vía
A las denuncias relacionadas con la atención de los pacientes se suma otra preocupación que merece la intervención de las autoridades competentes: la presunta obstrucción del andén en los alrededores de la Clínica Barú.
Según lo manifestado por ciudadanos, el espacio destinado al tránsito de peatones estaría siendo obstaculizado, generando dificultades para quienes deben movilizarse diariamente por el sector.
La Veeduría plantea además una preocupación relacionada con los familiares de los pacientes.
Cuando una persona llega a una clínica, no siempre llega sola.
Llegan madres, padres, hijos, adultos mayores y personas con discapacidad, además de familiares que acompañan a sus seres queridos en momentos de preocupación.
¿Por dónde deben caminar si el andén se encuentra obstaculizado?
El espacio público y los andenes deben permitir el tránsito seguro de los peatones. La accesibilidad también forma parte de unas condiciones dignas de atención.
A esto se suman las quejas por posibles congestiones y trancones en la vía, situación que, según ciudadanos, estaría afectando la movilidad del sector.
Vehículos detenidos, dificultades para circular, congestión y peatones buscando alternativas para desplazarse son situaciones que también requieren verificación.
Por ello, se solicita a las autoridades competentes determinar si existe alguna ocupación u obstrucción del espacio público y establecer las posibles afectaciones a la movilidad peatonal y vehicular.
La dignidad del paciente también comienza desde el momento en que llega a la institución.
¡El paciente SOAT no es un paciente de segunda categoría!
Desde la Veeduría en Salud Color Esperanza hacen un llamado claro: una persona víctima de un accidente de tránsito no pierde sus derechos por ser paciente SOAT.
La atención bajo la cobertura del Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT) debe garantizar el cumplimiento de las obligaciones legales y sanitarias correspondientes.
Un paciente SOAT merece:
Respeto.
Privacidad.
Seguridad.
Atención humana.
Calidad en el servicio.
Protección de sus derechos.
La Veeduría cuestiona si existen diferencias en la calidad de atención que reciben algunos pacientes y pide a las autoridades verificar que las obligaciones de las instituciones prestadoras de servicios de salud se cumplan de manera adecuada.
¿Dónde está la inspección, vigilancia y control?
¿Quién protege al paciente cuando se siente vulnerable y no sabe a quién acudir?
No estamos condenando: estamos exigiendo que se verifique
La Veeduría en Salud Color Esperanza y Las Noticias Cartagena hacen claridad en que las denuncias expuestas no constituyen, por sí mismas, una declaración de responsabilidad contra la Clínica Barú ni contra su personal.
No se están imponiendo sanciones.
No se están estableciendo culpabilidades.
No se están presentando como hechos comprobados situaciones que aún requieren investigación.
La determinación de responsabilidades corresponde exclusivamente a las autoridades competentes y debe realizarse respetando el debido proceso.
Pero respetar el debido proceso no significa guardar silencio frente a las denuncias de los usuarios.
La función del control ciudadano es precisamente acompañar a los pacientes, escuchar sus inquietudes y poner en conocimiento de las autoridades las situaciones que requieren verificación.
Y eso es lo que, según la Veeduría, se está haciendo.
Solicitamos una visita urgente
Ante las situaciones denunciadas, la Veeduría en Salud Color Esperanza solicita a las autoridades competentes:
Realizar una visita urgente, presencial y rigurosa a la Clínica Barú.
Verificar las condiciones relacionadas con la prestación del servicio y la seguridad del paciente.
Revisar los protocolos aplicables a los procedimientos de enfermería e intervenciones invasivas.
Verificar la idoneidad y supervisión del talento humano involucrado en la atención.
Inspeccionar las condiciones de aseo, higiene, privacidad, organización y dignidad de los espacios destinados a los pacientes.
Escuchar a los usuarios y verificar las situaciones denunciadas.
Revisar, dentro de las competencias legales y respetando la reserva de la información, los registros relacionados con los hechos denunciados.
Verificar la presunta obstrucción del andén en los alrededores de la institución.
Revisar las posibles afectaciones a la movilidad peatonal y vehicular y los trancones reportados por ciudadanos.
Informar, dentro de los límites legales, los resultados de las actuaciones realizadas y las medidas que correspondan.
¡No queremos respuestas de escritorio!
La Veeduría insiste en que lo solicitado es una inspección real y presencial.
Que las autoridades lleguen al lugar.
Que observen.
Que recorran las instalaciones.
Que revisen.
Que pregunten.
Que escuchen a los usuarios.
Que verifiquen las condiciones de los pacientes.
Y que, si existen irregularidades, se adopten las medidas correspondientes conforme a la ley.
No se puede verificar el estado de un baño desde un escritorio.
No se puede determinar la privacidad de un paciente mediante un simple oficio.
No se puede establecer si un andén está obstaculizado sin visitar el lugar.
Y tampoco se puede conocer plenamente la realidad de los usuarios sin escucharlos.
Ninguna IPS está por encima de la ley
Ninguna institución prestadora de servicios de salud está por encima de la Constitución ni de la ley.
Ninguna IPS puede desconocer la dignidad y los derechos de un paciente.
La calidad de la atención no debería depender del tipo de cobertura ni de la condición económica del usuario.
Y mucho menos de que una persona sea atendida como víctima de un accidente de tránsito bajo la cobertura del SOAT.
Todo paciente merece una atención digna, segura y respetuosa.
El llamado es urgente
Desde la Veeduría en Salud Color Esperanza se hace un llamado respetuoso, pero firme, a las autoridades:
¡Escuchen a los usuarios!
¡Verifiquen las denuncias!
¡Realicen la visita!
¡Inspeccionen las condiciones reales!
¡Y actúen dentro del marco de la ley!
Si después de una investigación objetiva se determina que no existen irregularidades, eso también deberá quedar claramente establecido.
Pero si se encuentran situaciones que requieran correctivos, deberán adoptarse las medidas correspondientes.
Lo que no puede ocurrir, sostiene la Veeduría, es que las denuncias de pacientes y familiares queden archivadas entre papeles sin una verificación efectiva.
Defender al paciente no es atacar a las instituciones.
Exigir una inspección no es condenar.
Solicitar respuestas no es perseguir.
Defender al paciente es exigir que sus derechos sean respetados.
La Veeduría en Salud Color Esperanza y Las Noticias Cartagena continuarán acompañando a los usuarios y elevando su voz ante las autoridades competentes.
Porque:
¡Ser paciente SOAT no significa ser un paciente de segunda categoría!
Veeduría en Salud Color Esperanza y Las Noticias Cartagena
“Somos la voz de los que no tienen voz.”




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