“El cartucho cartagenero”: niños crecen entre drogas y abandono estatal en sector de Cartagena
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La desesperación y el cansancio se apoderaron de los habitantes del sector conocido como la subida al Toril, entre La Quinta y El Toril, en Cartagena, donde la comunidad elevó una grave denuncia pública por la presunta y permanente presencia de expendio, venta y consumo de sustancias alucinógenas a plena luz del día.

El lugar, que ya es llamado por los propios vecinos como “el cartucho cartagenero”, se ha convertido —según la denuncia ciudadana— en un punto fijo de comercialización y consumo de drogas, a escasos metros de viviendas y espacios frecuentados por niños.
De acuerdo con los habitantes, aunque en algunas ocasiones se realizan operativos de las autoridades, estos no pasan de ser acciones momentáneas y mediáticas, sin resultados sostenibles ni soluciones de fondo.
“La efectividad está en duda. Todo vuelve a la normalidad en cuestión de horas”, advierte uno de los denunciantes.
La situación resulta aún más alarmante por el impacto directo en los menores del sector.
“¿Qué se puede esperar de una infancia cuyo ejemplo cotidiano es ver estos actos convertidos en paisaje?”, se pregunta la comunidad, que asegura que muchos vecinos ya conviven con el problema por miedo, resignación o falta de respuestas.
La denuncia cuestiona abiertamente la ausencia de las autoridades y la falta de control en la zona. “¿Dónde está la Policía? ¿Dónde están los drones, las capturas, los operativos reales? ¿Dónde está el alcalde de Cartagena, el secretario del Interior y Distriseguridad?”, señala el ciudadano, quien afirma que a la vuelta de la esquina del CAI del sector se promueve abiertamente la compra y consumo de drogas, sin ningún tipo de control ni presencia efectiva de la autoridad.
Finalmente, el llamado de la comunidad no se queda solo en la denuncia. Los habitantes exigen acciones concretas y sostenidas, así como campañas reales que vayan en defensa de la niñez, los jóvenes y los adultos del sector, con programas de prevención, atención y recuperación del tejido social. A este esfuerzo —señalan— deben sumarse no solo las autoridades locales, sino también las entidades distritales y del Gobierno Nacional, como el ICBF, institución que, según los denunciantes, “se ha convertido en un saludo a la bandera” frente a una problemática que crece sin control.
Nota: Voz del denunciante distorsionada por seguridad.




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