Estudiantes de María La Baja crean abono orgánico para su huerta escolar

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Para fortalecer la producción de frutas y hortalizas.

Más de 2 mil estudiantes de la Institución Etnoeducativa Técnica Agropecuaria de Desarrollo Rural del municipio de María La Baja, a través del Programa de Articulación Media Técnica del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), adelantan un nuevo proyecto de investigación denominado “Composta Aeróbica” planteado para la obtención de abonos orgánicos con el fin de fortalecer la producción de frutas, verduras y hortalizas que se siembran en su huerta escolar, que implica un sistema de enseñanza basado en la motivación, la atención y el trabajo constante de los estudiantes.

La estrategia pedagógica beneficia a jóvenes de la básica primaria, secundaria, media técnica y padres de familia, para acercarlos a proyectos productivos agrícolas, pecuarios y ambientales, donde desarrollan sus habilidades y aprenden a cultivar diferentes productos y conservar el medio ambiente, partiendo de la premisa que la institución educativa tiene una infraestructura concebida para aumentar la sostenibilidad, reducir el impacto medioambiental y ser uno de los principales pulmones verdes de los Montes de María.

El proyecto consiste en que el estudiante deje de ser un sujeto pasivo que tome apuntes y escuche al profesor en clase, la idea es que se convierta en un sujeto activo y responsable directo de su proceso de enseñanza-aprendizaje, logrando que los escolares investiguen e intercambien sus conocimientos en áreas como física, química, tecnología y medioambiente, demostrando sus potencialidades y destrezas para desarrollar proyectos que más adelante les permitan lograr beneficios en sus entornos.

José María Meléndez Urueta, docente ingeniero agrónomo del plantel escolar, dijo que esta iniciativa se convierte en una oportunidad para desarrollar labor educativa en nuevos contextos, logrando de esta manera vincular varias disciplinas en una sola asignatura.

“La composta aeróbica se obtiene de la descomposición de residuos vegetales como hojas, vástagos y cepas de plátano, material seco de hierbas o maleza, cal agrícola, cenizas, melaza, agua y suelo, quienes contienen los nutrientes necesarios para que las plantas y árboles frutales que cultivan los estudiantes en la huerta escolar logren su desarrollo vegetativo y su fructificación”, indicó el docente.

La iniciativa pedagógica de abonos orgánicos para las huertas escolares es una herramienta de aprendizaje transversal que hace parte del Proyecto Ambiental Escolar (PRAE), que promueve espacios de exploración permanente donde desarrollan habilidades como la observación, la curiosidad, el autocuidado, la empatía, el trabajo en equipo y la conciencia ambiental, logrando enseñar a los estudiantes a comer balanceado y en especial porque brinda conocimientos para ser replicados en las familias y las comunidades.

Aplicar la composta aeróbica en los cultivos de las huertas escolares contribuye al incremento de materia orgánica de los suelos agrícolas, y por tanto a la mejora de su fertilidad, estructura y retención hídrica, previniendo así su erosión, degradación, ahorro de recursos y uso de abonos químicos, toda vez que estos contienen macronutrientes y micronutrientes indispensables para el crecimiento de las siembras.

Por su parte, Teilor Puello Castro, rector de la institución educativa, aseveró que estos espacios pedagógicos se realizan durante todo el año lectivo para incentivar y rescatar la agricultura orgánica e investigar contenidos que permitan un desenvolvimiento y enriquecimiento de saberes ambientales y ancestrales.

“La huerta escolar es un laboratorio vivo para aportar a la seguridad alimentaria de nuestros estudiantes, que integra las diversas áreas del conocimiento y provee a la comunidad educativa alimento variado, limpio y de calidad, posibilitando a la vez ser fuente de trabajo, aprendizaje e ingresos económicos”, enfatizó el rector.