La Gobernación se está guisando: hay fuego, hay nombres y hay salsita.
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Por Jesús Chávez (Chucho)
Ayer cayó visita de fundamento… el tío de mi esposa llegó derechito desde Santa Catalina, no con las manos vacías, sino con medio carnero. Así cualquiera es bien recibido.
El hombre, con esa sabiduría de patio y fogón, me suelta:
—Mijo, te manda a decir mi señora que no se te olvide… el carnero no se lava con agua así no más, se lava con ese toque… pa’ que se le quite el marisco y te quede como es.
Ese secreto se queda en familia… no me lo pidan.
—Eso va, tío, de una —le digo.
Arranco a picar verduras, cojo tres bolsitas de salsita que tenía por ahí, ojo para darle color al guiso y de una le canto a Gaby:
—Busca dos cocos ahí en la cocina, pártelos… y pilas, no vayas a botar el agua.
Mientras eso agarra forma, el tío se acomoda y suelta la pregunta que no falla:
—Oye, ¿y cómo ves lo de la Gobernación?
Ahí sí cambiamos del caldero a la política, pero con la misma candela.
Le digo:
—Bueno tío… esto es lo que pienso yo, que no es la verdad absoluta, pero es lo que siento… y a mí me gana más el sentimiento que la razón.
La vaina está como sancocho hirviendo… veo una partida de tres con fuerza.
El primero: Vicentico Blel.
Ese man está sonando duro, la gente habla de él en cada esquina. Tiene estructura… pero no cualquier estructura, eso es una “catapila” del tamaño de las del Cerrejón. Al que quiera ganarle le toca no solo correr, sino saber por dónde. Y ojo, por ahí dicen que tendría ficha para la Alcaldía… que hay pacto, dicen… no me consta, pero el runrún está.
El segundo: Zaith Adechine.
Aunque el vale me tenga la mala, hay que decirlo: está trabajando. Ya probó que con trabajo se llega, así sea repitiendo Asamblea. Aspirar a la Asamblea le queda más pesado, sobre todo si le toca salir por lista, pero esta vivo.
El tercero: Silvio Carrasquilla.
Ese está suelto, caminando sabroso, y viene del grupo contrario natural a los Blel, con Lidio García Turbay llevándolo de la mano. Aquí, gracias a Dios, lo que hay son contiendas, no guerras… como en familia: peleamos, pero al final nos sentamos en la misma mesa.
Y ese chisme que anda rodando… que Lidio renuncia al Senado para lanzarse a la Gobernación…
No me lo creo. La verdad, no me cuadra.
Ahí mismo, entre el olor del guiso, soy yo el que aterriza la vaina:
—Tío, ¿y no se trajo una yuca harinosa? Ese carnero pega es con yuca… no con papa, que ahora todo lo quieren servir con papa.
Y bueno pa que les cuento.
Salió la yuca harinosa, el carnero quedó con buena salsa, mandamos por un suero de dos mil en la tienda, cebollita, cilantro… y listo. Ahí no hay pierde.
Y cierro diciéndole:
—Tío, eso es lo que hay hasta hoy… y no le menciono a Álvaro Redondo porque ese todavía no se deja leer bien… no sé si va pa’ la Alcaldía o pa’ la Gobernación.




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