La libertad de expresión no puede hacernos perder la humanidad: reflexión de la Veeduría en Salud Color Esperanza
![]()
Por Andrés Ochoa – Presidente – Veeduría en Salud Color Esperanza
En Colombia, el artículo 20 de la Constitución Política garantiza la libertad de expresión. Todos tenemos derecho a pensar diferente, a cuestionar, a informar y a opinar sin censura. Ese derecho fortalece la democracia y permite el control ciudadano sobre las instituciones públicas y privadas.
Sin embargo, la libertad de expresión también nos plantea un reto: no permitir que nuestras diferencias nos hagan perder la capacidad de reconocer el sufrimiento humano.
Los hechos recientes que han generado un amplio debate en Cartagena son una muestra de ello. Mientras unos defienden la actuación de una institución de salud, otros cuestionan lo ocurrido y exigen respuestas.
Es válido que existan posiciones distintas y corresponde a las autoridades competentes investigar los hechos, establecer responsabilidades y garantizar el debido proceso.
Pero existe una pregunta que no debería dividirnos: ¿es aceptable que una mujer tenga que dar a luz en condiciones indignas?
Más allá de las conclusiones que arrojen las investigaciones, esa escena estremeció la conciencia de miles de ciudadanos. No porque se tratara de un debate político, sino porque recordó que detrás de cada caso hay seres humanos, familias y vidas que merecen respeto.
Desde la Veeduría en Salud Color Esperanza no creemos en los juicios anticipados ni en las condenas mediáticas.
Tampoco creemos en el silencio cuando existen hechos de interés público que afectan la confianza de la ciudadanía en el sistema de salud.
Nuestra responsabilidad es ejercer el control social con independencia, denunciar cuando sea necesario y acompañar a los usuarios para que sus derechos sean protegidos.
También es necesario decirlo con claridad: defendemos la misión médica. Reconocemos el esfuerzo de miles de médicos, enfermeras, auxiliares, conductores de ambulancia y demás trabajadores de la salud que, incluso en medio de las limitaciones del sistema, entregan lo mejor de sí para salvar vidas. Ellos también merecen respeto, garantías y condiciones dignas para ejercer su profesión.
Pero defender la misión médica no significa guardar silencio cuando surgen hechos que deben investigarse. Así como defender los derechos de los pacientes tampoco significa desconocer la labor de quienes trabajan honestamente en el sector salud.
Los derechos no pueden entenderse sin los deberes. Las instituciones tienen el deber de prestar servicios con calidad, oportunidad y humanización; los profesionales de la salud tienen el deber de actuar conforme a la ética y la ley; los usuarios también tienen el deber de respetar al personal sanitario y hacer un uso responsable del sistema. Solo cuando cada actor cumple con sus obligaciones es posible garantizar plenamente los derechos de todos.
La Veeduría en Salud Color Esperanza no existe para atacar instituciones ni para proteger intereses particulares.
Existimos para ejercer control social, promover la transparencia y defender el derecho fundamental a la salud de quienes muchas veces no encuentran quién los escuche.
Nuestra voz no pretende reemplazar a las autoridades ni a los jueces. Nuestra voz busca que los hechos no queden en el olvido y que las investigaciones se adelanten con transparencia, respetando tanto los derechos de los pacientes como las garantías de quienes son objeto de investigación.
Porque cuando una sociedad deja de indignarse frente al sufrimiento humano, comienza a normalizar lo inaceptable.
Hoy el debate no debe ser quién ganó una discusión en redes sociales ni quién logró imponer su versión de los hechos. El verdadero debate debe ser cómo evitar que situaciones que afectan la dignidad de las personas vuelvan a repetirse.
Como veedores ciudadanos seguiremos ejerciendo nuestro derecho constitucional a la libertad de expresión con responsabilidad, respeto por la verdad y compromiso con la comunidad.
Continuaremos denunciando cuando sea necesario, reconociendo cuando las instituciones actúen correctamente y promoviendo soluciones que fortalezcan el sistema de salud.
Porque nuestra causa no es política, ni económica, ni personal.
Nuestra causa es la vida. Nuestra causa es la dignidad humana. Nuestra causa es la salud.
Y mientras exista un paciente que no encuentre quién lo escuche, una familia que reclame atención o una comunidad que necesite ser defendida, allí estará la Veeduría en Salud Color Esperanza.
Somos la voz de los que no tienen voz.




Debe estar conectado para enviar un comentario.