Cartagena no puede seguir siendo rehén del desorden vial
![]()
Cada vez que un cartagenero sale de su casa para conducir, caminar o simplemente cruzar una calle, se enfrenta a un enemigo silencioso: la imprudencia. No es un problema menor ni aislado. Se ha convertido en una crisis de cultura ciudadana que cobra heridos, enluta familias y genera una creciente sensación de que en las…




Debe estar conectado para enviar un comentario.