Cartagena no se rinde ante la inseguridad
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El siguiente es el análisis que la candidata al Concejo de Cartagena, Xamara Guerrero, número 2 por el Partido Esperanza Democrática, hace sobre el desborde de inseguridad que vive la ciudad.

Los indicadores en seguridad que tiene Cartagena son crudos: suben el hurto y los homicidios. Para 2022, 48% de los cartageneros dijo sentirse inseguro en la ciudad y de seguir esta tendencia, se incrementará también el impacto negativo para nuestro corralito como destino turístico, más cuando sabemos que el turismo representa una fuente de ingreso para muchas de nuestras familias. La violencia intrafamiliar y los delitos sexuales se siguen presentando con el agravante que hay sub registro por los casos no denunciados.
Como especialista en seguridad he aprendido a gestionar el riesgo desde la intervención de su origen. El manejo de la problemática de la seguridad cartagenera no debe limitarse a atrapar al delincuente o infractor para someterlo a un sistema judicial laxo y que poco retribuye a las víctimas. Se necesita implementar un sistema de seguridad que integre y comprometa a las autoridades civiles, policiales y a la misma ciudadanía. Un buen plan de seguridad ciudadano debe empezar desde cada hogar o cada casa, entendiendo y educándose en la prevención del hurto, prevención de la violencia intrafamiliar, el uso del lenguaje, el manejo de las emociones y de los conflictos, cambios en la cultura del fraude y de lo ilegal, el respeto a la vida como derecho sagrado y la fundamentación de los valores y virtudes. Esta educación debe ser apoyada por la administración local mediante programas que fomenten el aprendizaje en esos temas. Cada familia debe crecer y madurar con bases sólidas para que se encuentre con la mejor disposición de formar redes con otras familias de su barrio. De esta forma se constituyen las redes de ciudadanos que se apropian de su entorno haciendo efectivos los frentes de seguridad y solidaridad. Así mismo, la administración pública debe contribuir para que el ambiente sea más seguro a través de obras civiles como iluminación de calles y zonas recreativas públicas; inversión en los sistemas de vigilancia y monitoreo con cámaras conectadas a las centrales policiales de respuesta inmediata y el mantenimiento de las unidades policivas. La Policía siempre tendrá oportunidad para mejorar sus planes estratégicos, gestionar lo mejor posible los recursos disponibles e impactar positivamente en la percepción de la ciudadanía. Es cierto que no podemos inundar la ciudad de policías para que nos cuiden, pero sí podemos organizar su presencia y mejorar la forma de disuasión del delito. Para ello la Policía debe laborar con los mejores recursos posibles que pueda ofrecerle el Distrito.
Ahora bien, todas estas medidas sirven para mitigar la inseguridad pero lo que en verdad necesitamos es que el que robe no robe más, el que maltrata a su propia familia no lo haga más y el que mata, deje de matar. Esto podría sonar idealista, pero no podemos negar que en la génesis de estos comportamientos, además de la falta de valores y principios, se encuentra la pobreza inmisericorde que abunda en Cartagena. Con tasas de desempleo de 11% y de informalidad de 60%, con una mano de obra que se paga más barata que en otras regiones del país, salarios bajos y una marginación persistente en algunas zonas de la ciudad es un caldo de cultivo para la delincuencia. Es por eso que como candidata al Concejo mantengo mi propuesta de invertir en educación, cultura y deporte para sembrar un espíritu de progreso y resiliencia, principalmente en nuestros jóvenes, que valoren la educación como un medio de superación de la pobreza, que se adueñen de la cultura de la honradez y el esfuerzo para conseguir sus metas y que adopten el deporte, la actividad física para ocupar los tiempos de receso y mantenimiento de la salud.
Necesitamos una administración generadora de puestos de trabajo y eso es posible con los macro proyectos de la ciudad, las inversiones en infraestructura, una buena gestión con la empresa privada para que dinamice su productividad y mejore la empleabilidad, un manejo eficiente de los recursos públicos, transparencia y una verdadera voluntad por Cartagena. En otras palabras, Cartagena se puede transformar liberándose de su yugo de pobreza mental y material hacia una ciudad más segura para sus habitantes. No es solo el compromiso del Concejo o del Alcalde, de la Policía o de la ciudadanía, es el compromiso de todos.
Seguiré invitándoles a alinearse con mi plan de trabajo acompañándome con su voto por mi candidatura al Concejo de Cartagena.




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