La última carrera de Ender Puello fue en la Avenida del Consulado

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Ender Enrique Puello Blanco se levantaba cada día cuando la ciudad aún dormía. A las 4:00 de la madrugada salía de su casa en el barrio Olaya Herrera, sector San José Obrero, con la rutina marcada por el trabajo y la responsabilidad: ocho hijos y una esposa lo esperaban al final de cada jornada.

Ser mototaxista no era solo su oficio, era su forma de sostener a la familia.

Este martes 28 de abril no fue distinto. O al menos, así comenzó.

A las 6:40 de la mañana, mientras el tráfico empezaba a intensificarse en la Avenida del Consulado, Ender llevaba a un pasajero —un vigilante— hacia un conjunto residencial en Zaragocilla.

El trayecto era uno más de tantos. Una carrera cotidiana en una ciudad acostumbrada al ritmo acelerado de motos, buses y afanes.

Pero algo cambió en segundos.

Testigos relatan que, en medio de la vía, Ender intentó adelantar un bus de Transcaribe. Fue una maniobra breve, casi instintiva, de esas que se repiten a diario en las calles. Sin embargo, perdió la estabilidad.

La moto se desvió hacia un costado y ambos ocupantes cayeron.

El pasajero, en un acto desesperado por salvar su vida, se lanzó antes del impacto. Esa decisión le permitió sobrevivir. Ender no corrió con la misma suerte.

El articulado siguió su marcha y la llanta trasera pasó por encima del motociclista. Su cuerpo quedó tendido sobre el asfalto, a pocos metros de la moto roja que conducía, una Hero Eco Deluxe.

La escena, cruda y silenciosa, contrastaba con el bullicio habitual de la zona, entre el Coliseo Norton Madrid y el cruce hacia el Hospital Universitario.

Vecinos del sector fueron los primeros en acercarse. Algunos intentaron ayudar; otros solo pudieron observar, impotentes, el desenlace de una tragedia que ocurrió en cuestión de segundos.

Minutos después llegaron las autoridades. El reporte preliminar del Departamento Administrativo de Tránsito y Transporte (DATT) confirmó lo que ya era evidente: Ender había muerto en el lugar.

Funcionarios de Criminalística realizaron la inspección técnica del cuerpo, que luego fue trasladado a Medicina Legal.

El pasajero herido fue llevado a la Clínica Higea, donde permanece bajo atención médica.

Pero la historia de Ender no termina en la vía.
Continúa en su casa, donde ocho hijos esperan al hombre que cada madrugada salía a buscar el sustento.

Hijos que crecieron viendo a su padre madrugar sin falta, enfrentarse al cansancio y al peligro de la calle para garantizarles un plato de comida.

Hoy, esa rutina se rompe de golpe.
En esa vivienda de Olaya Herrera queda un silencio distinto. No es el de la madrugada antes de salir a trabajar, sino el de la ausencia definitiva.

La última carrera de Ender no solo deja una víctima fatal. Deja una familia incompleta, ocho historias marcadas por la pérdida y una pregunta que sigue resonando en las calles: ¿cuánto cuesta llegar más rápido?